30 de marzo/Siempre es dia de Tierra palestina Conmemoración del Día de la Tierra Palestina

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Infomarruecos/Conacentomarroqui

   Simbolizando el arraigo de los palestinos a la tierra Usurpada, el recuerdo y orgullo de sus raíces. “Youm Al Ard”, Día de la Tierra, se conmemora todos los años por los palestinos y diferentes organizaciones en todo el mundo y el olivo y sus raíces son el símbolo del amor a la tierra Palestina.

   El 30 de marzo de 1976 fue testigo de la primera oposición masiva del pueblo palestino contra los planes del Gobierno sionista de expropiar más de 2.000 hectáreas de tierra agrícola de su propiedad en la región de Galilea para construir en ella asentamientos y un campo de entrenamiento militar.
    La huelga general recorrió toda Palestina, desde la parte ocupada en 1948 hasta la ribera occidental del río Jordán, la actual Cisjordania, Jerusalén y Gaza ocupados en 1967. El ejército y la policía israelí reprimieron duramente la protesta, y cientos de palestinos resultaron heridos y encarcelados, siete jóvenes murieron.
    El pueblo palestino recuerda cada año estos hechos, conmemorando el Día de la Tierra, que simboliza la resistencia a la ocupación.
   “Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Fue la frase que el sionismo utilizó en la primera mitad del siglo XX, entre otras falacias, para tratar de justificar la usurpación del territorio palestino que llevaría a cabo. Ambas afirmaciones eran falsas.
   En la década de 1940 Palestina era habitada, y desde hacía milenios, por el pueblo palestino, incluido en él una minoría que profesaba el judaísmo y, por otra parte, europeos de religión judía que invadirían Palestina por la fuerza y traerían consigo el terrorismo a contar de esa misma década, quienes siempre dispusieron en Europa de una tierra a la cual considerar su patria; eran ciudadanos que no sufrían discriminación en el ámbito legal por su adhesión a dicha religión, hasta que la Alemania nazi invadió gran parte de Europa e impuso gobiernos de su signo en los países conquistados.
   Terminada la II Guerra, jamás volvieron a correr peligro en sus países de origen.
   En sus comienzos, para el sionismo no resultaba crucial la ubicación geográfica de la tierra a que aspiraba para “el pueblo judío”, ya que además de Palestina, las alternativas eran la Patagonia argentina y un territorio africano. Para los palestinos, en cambio, su tierra ha sido desde siempre y hasta hoy, parte de su esencia. Es imposible concebir o imaginar un pueblo palestino separado de su tierra, la misma que defendieron con su vida los seis campesinos palestinos en Galilea aquel 30 de marzo de 1976; ella es parte integrante de su alma, despojado de la cual le espera un solo destino: la muerte como nación.
   Es por esto que, pese a enfrentar durante 70 años uno de los más despiadados intentos de aniquilamiento étnico, físico y de desarraigo que registre la historia, el pueblo palestino no abandona su tierra. Sabe muy bien que eso significaría la pérdida de su identidad y la desaparición de su milenaria cultura de la faz de la tierra. La diáspora no sería capaz de mantener el culto a sus raíces como lo ha hecho hasta ahora, si desaparece ese faro de referencia, “el blad” de nuestros abuelos, habitado por los palestinos. Y también lo saben muy bien los refugiados, que nunca renunciarán a su derecho al retorno.
   Los efectos del Día de la Tierra pueden verse hoy tanto en el Estado de Israel como en los territorios palestinos ocupados a través de las confiscaciones ilegales de tierras y propiedades palestinas con la consabida expulsión de sus dueños y mediante la creación de bosques o ciudades en el primer caso y la construcción de asentamientos en Jerusalén Oriental y toda la Cisjordania en el segundo, para asentar en los mismos a casi 500.000 colonos extranjeros desde el año 1967, que con su presencia hagan inviable la creación del Estado palestino en su suelo patrio.