6 de octubre de 1934/10 de octubre del 2017: Las amenazas de Pablo Casado

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Imrani Idrissi Hamid

Quedan horas para que Puigdemont, el presidente catalán, declare si continúa con su hoja de ruta independentista o cede ante las apelaciones del Gobierno español de Rajoy a renunciar inmediatamente a la proclamación de independencia.

Y duras han sido las amenazas vertidas por el vicesecretario de comunicación del Partido Popular, Pablo Casado contra quien declare la independencia, “lo mismo acaba como el que la declaró hace 83 años”, refiriéndose a lo que le ocurrió a Lluís Companys, quien la declaró el 6 de octubre de 1934, y terminó siendo fusilado por el régimen franquista (Rueda de prensa en Génova, sede del PP, 9/10/17)
Tales declaraciones no hacen más que echar gasolina al fuego prendido, y han suscitado un aluvión de críticas por parte de otros portavoces parlamentarios y sectores de la población, mas otros los han aplaudido en las redes sociales.
Esta escala de despropósitos, con una voz queriendo alzarse por encima de la otra, no permite la escucha.
Rajoy tuvo la oportunidad de aceptar el diálogo político, pero optó por usar el poder de su posición para utilizar las armas coercitivas de la justicia. Su actuación y la imagen de España están siendo observadas por el resto de Europa, aun sabiendo que declaraciones del tipo “son asuntos internos” tendrían posteriormente consecuencias si se decidiese aplicar el artículo 155 de la Constitución. Puigdemont obvió descaradamente la ilegalidad del referéndum del 1-O y continuó su propuesta independentista involucrando a la sociedad catalana que ha resultado física y emocionalmente herida de esta inicial contienda. Sus colaboradores más radicales exigen continuar el proceso iniciado.
Pero ambos se olvidan de que no son enemigos. Y este es el inicio para el diálogo. Porque ambas partes saben a ciencia cierta que si continúan en esta línea, perderán. Nadie va a ganar si gana el odio y el enfrentamiento. Y ya se está sintiendo socialmente el choque de opiniones. Las manifestaciones cada vez se radicalizan más y la agresividad criticada de las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado contra la población civil de Catalunya se está trasladando a las calles. Grupos de ultraderecha neonazi están encantados de personificar todo lo independentista y son aplaudidos por el PP en manifestaciones y discursos, dando muestras abiertamente y sin tapujos de su presencia “españolista”.
A las 16 h. hora de España, comparecerá Puigdemont ante el Parlamento regional catalán, y tendrá una primera oportunidad de proclamar la independencia. El rechazo a las amenazas del gobierno les permite verbalizar que seguirán adelante con este proceso, pero hasta el último momento siguen manteniendo “una puerta abierta al diálogo”. Como respuesta, de nuevo el señor Pablo Casado: “Con quien tiene que dialogar Carles Puigdemont es con su abogado” (Rueda de prensa en Génova, sede del PP lunes 9/10/17)
La cuenta atrás parece acercar cada vez más la declaración unilateral de independencia. Un hecho del que ya veremos las consecuencias futuras porque ya el pueblo español está sufriendo las presentes quizá por no haber aprendido de las del pasado.