A la sombra de Donald Trump Imrani Idrissi Hamid .

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    La hija mayor del presidente de los Estados Unidos, Ivanka Trump, contraía matrimonio con el judío ortodoxo Jared Kushner en el 2009.

Ser presidente del país más importante  del mundo no debe ser tarea fácil, pero la propia idiosincrasia del cargo, a Donald Trump se les está complicando más de lo que desearía.

Hamid El Idrissi El Imrani
Su yerno, Jared Kushner,  que en un primer momento se había convertido en un ´imprescindible´ para múltiples funciones en la Casa Blanca y al que se habían aceptado polémicas destituciones y quien pese a su inexperta actuación en política asumía la dirección en diferentes relaciones internacionales (Véase http://infomarruecos.ma/a-la-sombra-de-donald-trump-imrani-idrissi-hamid/ ). El marido de Ivanka Trump no había alcanzado aún una autorización de seguridad permanente. Su falta de veteranía en asuntos gubernamentales agregado a sus particulares intereses financieros, han provocado que el Jefe de Gabinete, Jhon Kelly,  haya excluido a Kushner de la posibilidad de acceso a determinada documentación a la que antes podía llegar.
Este hecho, sumamente relevante ha querido difuminarse. La secretaria de prensa de la  Casa Blanca, Sarah Sanders, con celeridad anunciaba: “Él es un miembro valioso del equipo y continuará realizando el importante trabajo que ha estado haciendo desde que comenzó.”
Y es que se ha puesto sobre la mesa asuntos de posible manipulación al yerno de Donald Trump por parte de países extranjeros, justamente aprovechando los factores mencionados. En cualquier caso será difícil que el señor Kushner pueda seguir gozando del mismo protagonismo si no dispone de la información, nacional y extranjera, que circule alrededor del ´Despacho Oval´.
Trump tiene la autoridad para desclasificar documentación que quisiera acercar al conocimiento de su yerno, pero no cumpliría con los protocolos esperados por los círculos de inteligencia y seguridad del país. Los mismos protocolos diplomáticos que Kushner obviara al mantener contactos con funcionarios de gobiernos extranjeros sin el conocimiento del Asesor de Seguridad Nacional, McMaster.
La cuestión que fácilmente surge es si el trato que se está concediendo a Jared Kushner sería el otorgado a cualquier otro asesor o funcionario de la Casa Blanca. La respuesta es clara. El presidente norteamericano no ha reparado en considerar a su familia como su pilar de apoyo, y él considera a su yerno de la familia.
Este convencimiento hace que ´se dispare en su propia pierna´.  Sirva de ejemplo su pretendida intención de reducir la inmigración legal en el país a la mitad en los próximos 10 implementando una serie de medidas que, de haberse aplicado con anterioridad, hubiesen dejado a sus propios suegros, Viktor y Amalija Knavs, de nacionalidad eslovena, fuera del circuito para conseguir su residencia permanente.
O el reciente caso de su hija Ivanka, esposa de Kushner, quien no salía airosa ante la pregunta de la cadena de televisión estadounidense  NBC emitida el lunes 26 de febrero: “¿Crees en los acusadores de tu padre?” Ivanka Trump no supo desligar su rol de hija del de su cargo como asesora sénior en la Casa Blanca, a quien podrían anticipársele mayor pericia y desenvoltura.
Pero lejos de los anecdótico, hay temas que son de relevante importancia para el país norteamericano. La CNN titulaba a finales del 2017 “Kushner fue el ´alto funcionario´ del equipo de transición de Trump que ordenó a Flynn contactar a los rusos.”  El propio Flyn, ex Director de la Agencia de Inteligencia de Defensa de los Estados Unidos,  estaba siendo investigado por agentes de contrainteligencia estadounidenses por sus ´estrechas relaciones con Rusia.
El mismo Kushner tuvo que ´explicarse´ ante el equipo del fiscal Robert Mueller dedicado al llamado ´Rusiagate´,  que estudia la posible vinculación de Rusia en las presidenciales de 2016 a favor de Donald Trump, y donde siempre ha negado relación alguna en la trama.
Mas las investigaciones han continuado y el propio presidente parece verse acorralado por ellas. Ni siquiera habría podido contar con un equipo estable en los cargos de su gobierno, principalmente la de Director de Comunicación de la Casa Blanca, pues el magnate no parece encontrar quien siga sus, en muchas ocasiones, polémicas indicaciones o quien esté dispuesto a ´dar la cara´ por él.
Con cada destitución y cada despido, el magnate certifica su forma de hacer política. Pero aún hay otros elementos más escurridizos a su intento de control: En este recién iniciado mes, ha saltado la noticia de que la modelo rusa Anastasia Vashukévich, detenida en Tailandia junto a otras 9 personas por organizar un curso sexual sin autorización, ofrece información que correlacionaría a Trump con el Kremlin. La conocida como Nastia Ribka temería por su vida y pide asilo político a Estados Unidos a cambio de datos sobre el ´Rusiagate´, los supuestos vínculos rusos con el equipo del presidente actual.
La historia de Ribka cuenta con protagonistas multimillonarios de su propio país y salpica al propio El mismo Manafort, ex Director de Campaña del presidente Trump, también tuvo fructíferos  encuentros con el asesoramiento de uno de esos oligarcas, pero el responsable judicial de este entramado no pudo relacionarlo directamente con su vínculo con la presidencia.
La historia publicada a través del Instagram de la modelo no ha sido tomada en serio ni por Trump ni por las autoridades rusas. Ribka denunciaba también que las autoridades tailandesas procedían a su liberación y devuelto sus visados, pero que tras la visita de algún ´pez gordo´ de la embajada rusa a tierras tailandesas,  curiosamente, les habrían vuelto a detener retirándolos de nuevo su documentación.
El Kremlin negaba que la circunstancial visita del Secretario General del Consejo de Seguridad de Rusia, Kilolái Pátrushev, tuviera relación alguna con el suceso.
El presidente norteamericano, siempre habló de la trama como de ´un timo´, “un intento vago para crear división en la sociedad estadounidense  y socavar la confianza en la democracia… “ pero lo cierto es que hubo encuentros entre individuos asociados a la campaña de Donald Trump y toda una trama creada en Internet y sus diferentes plataformas y redes, que  han provocado detenciones de personas cercanas a Vladímir Putin.
Lo que sí es cierto es que el fiscal Robert Mueller no ha podido asegurar con pruebas fehacientes que los estadounidenses implicados en esas relaciones “supieran que estaban tratando con Rusia o que se beneficiaran de ella”, según su informe oficial.
Esta noticia, que ha sido tomada con expectante satisfacción por Donald Trump, no promete que no salgan a la luz nuevos datos. Su propia directora de Comunicaciones, Hope Hicks anunciaba esta semana, tras testificar durante casi 8 horas ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, la renuncia a su cargo. Estaremos atentos…
Hamid El Imrani el Idrissi