Ahí viene la fiebre de los referéndums de autodeterminación Por Hassan Achahbar

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“Ahí viene la Plaga”, dice la letra de un éxito discográfico de mediados del siglo pasado, adaptación al español de Good Golly Miss Molly, de Little Richard. No importa si la “Plaga” es una mujer físicamente poco agraciada, porque lo único que importa aquí es que a ella “le gusta bailar”.

Y hablando de baile, parece que hay muchos países de nuestro convulsionado mundo, grandes y pequeños, unitarios o federados, que se preparan para su primer vals ya que se les viene encima la fiebre separatista-independentista, una monstruosa plaga cuyas más recientes manifestaciones han sido los referéndums en el Kurdistán iraquí (25 de septiembre) y en Catalunya (1° de octubre).
Esa es la verdadera plaga, la que bajo el concepto de “referéndum de autodeterminación”, recorre el mundo, impulsada desde adentro y afuera de los Estados, y que en muchos de los casos es respaldada por inconfesables y espurios intereses económicos, hegemónicos o estratégicos.
Numerosos países han pasado, lamentablemente en angustiosa solidad, por la tan mala experiencia. Otros, el caso de Marruecos por ejemplo, la siguen padeciendo ante la mirada cómplice de unos vecinos autistas o con el flagrante respaldo de otros.
Algunos Estados apenas se asoman al problema separatista pero ya ponen a remojar la barba viendo afeitar la del vecino. No importa si un referéndum es legal o un embudo, ya que lo que realmente cuenta son quienes están detrás y con qué fines y objetivos. Por una de estas consultas Indonesia perdió Timor Leste y Sudan se quedó sin el Sudan Sur.
A corto plazo, y después del referéndum en el Kurdistán iraquí y del abortado en Catalunya, observamos que se registran movimientos sísmicos, por ahora de poca intensidad, pero igual de inquietantes como en Chile, Argentina y Brasil alegando el derecho a la autodeterminación de los pueblos.
En el extremo sur del continente americano, el pueblo autóctono Mapuche hace más ruido en Chile que en Argentina, si bien en esto último país las cosas empiezan a verse desde un enfoque distinto tras la misteriosa desaparición, hace dos meses, de un activista mapuche, Santiago Maldonado.
La pelea de los Mapuches de ambos lados de la Cordillera de los Andes es, ante todo, por la restitución de tierras ancestrales, una reivindicación que no está exenta de cierto carácter político con la intención de refundar un Estado propio en tierras patagónicas y pampeanas incluyendo la provincia de Buenos Aires.
Brasil tampoco escapa a esta dinámica que desde 1992 impulsa el movimiento “El Sur es Mi País” con el objetivo de separar del resto de la Federación a los ricos Estados meridionales de Santa Catarina, Paraná, y Rio Grande do Sul.
En esta perspectiva, el movimiento impulsor de la independencia de los tres Estados ha anunciado para el próximo sábado 7 de octubre una consulta popular para decidir sobre la posibilidad de convocar un referéndum de autodeterminación en 2018.
“Nosotros experimentos una terrible pérdida de recursos y siempre estamos sometidos a una mala distribución de los impuestos. La constante discriminación fiscal relega a la región del sur casi a un nivel de inexistencia, lo que nos deja sin esperanzas de futuro bajo el liderazgo de Brasilia”, le declaró el pasado 27 de septiembre a la agencia rusa RIA Novosti uno de los líderes de esa organización, Celso Deucher.