Al Huceima: Más clara, el agua

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(Cortesdia de Hespress)

Los musulmanes decimos que la vida y la muerte está entre las manos de Dios… y la manipulación, intoxicación e instrumentalización del dolor de los demás a fines políticos, eso lo decimos nosotros, entre las manos de la gente… la mala gente.
Los cocodrilos deben, estar insatisfechos. Los que pescaban en aguas turbias han calculado mal. La gente, la inmensa mayoría vedándose cuenta de cómo fue vilmente manipulada.
Después del hermano (y de cierta forma el portavoz de la familia Fikri), es el padre, quien, por primera vez, a pesar del inmenso dolor de perder a un hijo… tan atrozmente, puso los puntos sobre las íes.
Ahora de ninguna forma se puede ser más papista que el papa. La ciudad ha recuperado su ritmo normal. Su puerto también, en espera de otra manifestación el viernes para renovar la condena a ciertos comportamientos y a ciertos abusos de poder y de confianza.
Desde ahora en adelante no va a ser fácil olvidar a Mohcine Fikri, un joven que dio su vida para que los demás aprendieran a vivir en dignidad y para que los acostumbrados a ultrajar al prójimo sepan que los marroquíes, como un solo hombre no lo van a permitir.
La trágica y atroz muerte de Mohcin Fikri ha servido/sirve debe servir para más respeto del ciudadano, para menos injusticia y para más distensión en las relaciones entre la administración y los administrados.
La muerte de Mohcin nos ha enseñado también que la justicia, el respeto y la dignidad no se dan, se merecen y se arrancan.