Algunos aspectos del fenómeno de la inmigración   Por Dr Mohamed El Idrissi (*)

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(*) Nacido en Tetuán, doctorado en economía de la Universidad nacional UNED de Madrid. Ejerció en el ámbito bancario en Marruecos y Arabia Saudí durante 18 años. Creó el periódico bilingüe, árabe y español “Las dos Orillas”. Presidente nacional de la Asociación Hispano-Marroquí de Amistad y Cooperación desde 1991.

La migración es un fenómeno universal y un derecho legítimo. Los Principios de la Declaración de Filadelfia del  10 de mayo 1944, que es la actual carta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Tiene cuatro principios fundamentales sobre la dignidad humana: El trabajo no es mercancía. La libertad de expresión y de asociación es esencial., adoptada por la Organización Internacional de Trabajo (OIT)  estipulando cito: “todos los seres humanos, sin distinción de raza, credo o sexo, tienen derecho a perseguir su bien estar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades. Ayudar y estimular los esfuerzos que realicen los trabajadores migrantes y sus familias para preservar su identidad de origen, incluyendo la posibilidad de que sus hijos reciban enseñanza en su lengua materna” termina la citación.
      Un emigrante es un ser que merece un trato consecuente a su condición. Su deber es obviamente, respetar las leyes y las instituciones del país  que le acoge.
      Los inmigrantes que trabajan aportan a las arcas de los países que les acogen, más del dinero que reciben.
      El viejo continente se ve envejeciendo su población, y no tiene otra solución que una política de inmigración que incluya la admisión de emigrantes económicos por los canales legales, erradicando la ilícita y la inhumana explotación de los emigrantes. (España, por ejemplo, para 2050 necesita unos 12 millones de inmigrantes o sea alrededor 300 mil al año).
      La tendencia al envejecimiento de las sociedades occidentales, según los demógrafos es inevitable. Y es de sobra sabido que una de las posibles soluciones -pero no la única- es efectivamente la de acoger a un mayor número de extranjeros o sea emigrantes.
        El ejemplo de España, según un informe socio demográfico atinente a los extranjeros que viven en  España, abundan las personas con edades comprendidas entre 20 y 39 años, con una tasa de natalidad muchísimas más alta que la de los autóctonos.  
     En todo caso hemos de entender, que el racismo, el sionismo, el nazismo y el fascismo son la cara de una sola concepción que es el imperialismo y el colonialismo.

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Nacido en Tetuán, doctorado en economía de la Universidad nacional  UNED de Madrid. Ejerció en el ámbito bancario en Marruecos y Arabia Saudí durante 18 años. Creó el periódico bilingüe, árabe y español “Las dos Orillas”. Presidente nacional de la Asociación Hispano-Marroquí de Amistad y Cooperación desde 1991.
 

       

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