América Latina: Irán vuelve a tocar las puertas de Brasil   Por Hassan Achahbar

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El jefe de la diplomacia iraní, Mohamad Javad Zarif, realizó la pasada semana una gira de dos días por Brasil y Uruguay, con la supuesta intención de remover los obstáculos ante la ampliación de las relaciones, aprovechando que Estados Unidos esté ocupado en otros asuntos.

Hassan Achahbar
El Hassan Achahbar
Periodista, especialista en asuntos latinoamericanos
En su gira, fugaz y polémica, sobre todo la etapa uruguaya, el funcionario persa estuvo acompañado por una nutrida comitiva empresarial. Según la cancillería uruguaya, la agenda entre Montevideo y Teherán incluye además de las relaciones políticas, temas económicos, culturales, sanitarios y fitosanitarios.
No obstante el énfasis puesto en el carácter comercial de la visita del canciller iraní, su mera presencia en Montevideo generó rechazos y preocupación entre colectivos de las comunidades judías en Uruguay y Argentina, entendiendo éstas que no hay que ver la presencia de la delegación iraní desde el sólo enfoque comercial.
“Estamos preocupados por la presencia del canciller de Irán, país que atentó contra la embajada de Israel en Argentina y dice en Naciones Unidas que Israel debería desaparecer”, contó por su lado la embajadora israelí Nina Ben Ami a la agencia AJN.
El paso del funcionario iraní por Brasilia fue más discreto, casi inadvertido en los medios a pesar de su intensa agenda de actividades y la importancia de los acuerdos firmados. Javad Zarif fue recibido por el presidente de la República, Michel Temer, y por el presidente de la Cámara de diputados, Rodrigo Maia. Mantuvo una reunión de trabajo con su par Aloysio Nunes Ferreira y pronuncio un discurso en el Instituto diplomático Rio Branco.
En la oportunidad, Brasil e Irán firmaron cuatro acuerdos en materia jurídica, destacándose el Tratado de extradición y el Tratado de transferencia de personas condenadas, así como un Memorándum de entendimiento en materia de cooperación entre academias diplomáticas de los dos países.
Es de resaltar que ambas partes se cuidaron de no referirse a temas polémicos que incidieron en la drástica caída de casi la mitad de los intercambios comerciales bilaterales entre 2012 y 2014 (especialmente a raíz de las críticas de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff a la política iraní en materia de derechos humanos).
Al inicio del mandato la presidenta Rousseff en enero de 2011, el nuevo canciller Antônio Patriota, quien anteriormente fungió como embajador en Washington, ordenó a los principales departamentos de Itamaraty, así como a la representación de Brasil en Naciones Unidas, reevaluar las relaciones con Irán (se esperaba la visita del presidente norteamericano Barack Obama a Brasilia para marzo del mismo año).
El pretexto ha sido el caso de la iraní Sakineh Ashtiani, condenada a muerte en septiembre de 2010. A diferencia de su predecesor y mentor, Luiz Inacio Lula da Silva, la presidenta Dilma Rousseff decidió sacrificar los intereses comerciales de Brasil en sus relaciones con los países de Oriente Medio, dando relevancia a principios y valores universales.
En este sentido, Patriota destacó el voto de su país en la ONU a favor de un relator especial para Irán porque Teherán se había negado a recibir a los relatores temáticos. Patriota justificó que no fue un voto contra Irán, sino a favor del sistema ONU. “Cuando tratamos de ese tema no existe país que esté por encima del bien y del mal”, subrayó.
El régimen izquierdista del Uruguay no dudó en aprovechar la situación para adjudicarse la parte de mercado que correspondía a Brasil y Argentina y ampliar sus ventas agropecuarias a Irán, especialmente de las carnes.

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