“Antes de olvidar” MARRUECOS: En el lado correcto de la historia  Richard J. Vargas (Observatorio de la Democracia (ONG Internacional)

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Richard J. Vargas es Presidente de la ONG “Observatorio de la Democracia” (Venezolano en el exilio en Argentina)

 

Para los latinoamericanos en general Marruecos resulta un destino muy lejano y una historia también muy ajena a nuestras realidades, asunto que no es precisamente muy ajustado a la realidad pues somos parte de un relato compartido por nuestras raíces africanas, por la colonización española en ambas costas, por el flujo de esclavos de África a América, por las relaciones de nuestros próceres con el Reino en diversas etapas (la más intensa fue la de Simón Bolívar con el monarca Abderrahmane I) y más recientemente por las prometedoras relaciones Sur-Sur, por considerar sólo algunos puntos gruesos.

Le debemos mucho a Michael Curtiz el habernos traído ese drama romántico que se desarrolla en “Casablanca” y que se convirtió en un clásico de Hollywood, pues al menos en el imaginario colectivo de estas tierras tenemos esa reseña de este interesante país enclavado en la mejor posición geoestratégica del norte de África. Aunque este no es un artículo propiamente de historia, vale mencionar al menos que el Reino de Marruecos fue el único país en África que no sucumbió a las invasiones, luego superó la colonización de la manera más honrosa que le permitió la convulsa situación de mediados del siglo pasado, sobrevivió a los ataques inclementes amparados por el concepto de la Guerra Fría y se ha mantenido firme ante las pretensiones subversivas en el sur de su territorio, producto mayormente de un vecino hostil cuyo único eje de Política Exterior es tratar de destruir a la segunda monarquía más antigua del mundo para evitar que se materialice su liderazgo y apropiarse al menos de una parte de su privilegiada posición geoestratégica a través de la creación de un país artificial y a conveniencia. En la época actual, Marruecos se encuentra desarrollando valorables planes de avance en lo económico, en lo político, en lo social, en lo cultural, construyendo en África una democracia muy parecida a la que conocemos en occidente, con sus particularidades culturales, y aunque no escapa de tener situaciones que deben ser corregidas, su evaluación siempre va inclinarse a una aprobación notoria, tanto por lo que ha transitado, como por los indicadores presentes, así como por sus planes concretos para futuro. El Reino de Marruecos tiene como honrar las aspiraciones de sus ciudadanos, tiene una idea clara del modelo de país que desean, se ha democratizado más que cualquier país africano, musulmán y árabe, tiene la potencialidad económica más aventajada en la zona del Magreb, sobre todo tomando en cuenta la pérdida paulatina de importancia del petróleo. En cuanto a la Política Exterior ha abandonado la tesis de la silla vacía para ocupar de nuevo sus espacios naturales tanto en su continente como en sedes diplomáticas que por coherencia en su momento había desocupado. Nuestra reciente visita a la 4ta Comisión para la Descolonización en las Naciones Unidas en New York fue una oportunidad de lujo para intercambiar perspectivas con colegas de muchas partes del mundo, y tanto escucharnos, como escuchando a los tesistas del Polisario, nos permitió corroborar que Marruecos se encuentra sin lugar a dudas en el lado correcto de esta historia, aunque todavía falta mucho trecho por recorrer. »