Argelia, Africa del Sur y Marruecos: Una leccion de historia y de razon Said Jedidi

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El problema es que no solo Argelia, sino a todas luces ha podido contagiar a África del Sur, que, con una hostilidad gratuita e infundada se alinea, desde hace meses con una posición argelina a expensas de sus intereses y su imagen en el continente y en el mundo.

Enigmáticamente, para Argel y sus responsables, el Magreb es un agujero en el que no pueden caber dos serpientes (Argelia y Marruecos). ¿Qué hacer? Implícitamente el régimen argelino insinúa que uno debe acabar con otro.

Frente a esta estaña, desequilibrada e incongruente concepción geopolítica hay la visión marroquí que se resumen la evidencia de que ni el Magreb es un agujero ni nosotros somos serpientes y que existe algo que se llama complementariedad, el sentido común y, sobre todo, la conciencia de los acuciantes imperativos aquí en el Magreb y en toda Africa.

Total Marruecos a través de su soberano va predicando con la solidaridad, la convivialidad y la cooperación Sur-Sur, mientras que otros van arrastrando a sus milicias, sus gritos de guerra y sus filosofías de división y de separatismo.

El rey Mohamed VI sabia antes de optar por el restablecimiento de la legalidad en nuestro continente que no iba a ser fácil y no lo fue ni va a ser, pero tampoco imposible y lo está demostrando en todas y cada una de las etapas de su periplo por algunos países africanos.

Hasta ahora, aunque su objetivo y su finalidad eran otras, el rey Mohamed VI ha sacudido los cimientos de la división, de la subversión y de la insolidaridad en Africa. Por donde va gusta y seduce. Es más se ha convertido ante los reojos de Argelia y de Africa del Sur en el símbolo de la unidad, de la clarividencia y de la corrección.

Una lección de historia pero también de ética y de razón.