Argelia/Polisario América latina: el Golpe de gracia Khalil R’Guibi

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En Tindouf pero convergiendo sus tristes miradas hacia su pais: Marruecos

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… excluyente, selectiva y casi exclusivamente con una Ínfima parte de los saharauis.

Cuando Argelia, por obvias razones, paga menos, el Polisario pierde. La compra de conciencia nunca fue constante y el régimen argelino no lo quiso entender así.
Total: por la capital marroquí, Rabat desfilan, desde hace semanas, representantes de países latinoamericanos, hasta hace muy poco “adictos” a la “causa” argelina del Sahara.
Los últimos fueron miembros de una delegación parlamentaria uruguaya que tuvieron la oportunidad de, más que conocer, redescubrir las verdaderas coordenadas de la ecuación saharaui.
Antes eran argentinos y chilenos que, simultáneamente coincidieron en Rabat con los indicios de una crisis argelino-cubana y un creciente interés de los dirigentes venezolanos por solucionar sus infundados problemas con Marruecos.
¿Qué le queda al Polisario?
Algunos municipios en España y, naturalmente un sector (militar) en Argelia.
No obstante, en Marruecos nadie se olvida de que los últimos coletazos suelen ser mortales.
Mientras que en los campamentos, crecen la desconfianza y la parquedad de las poblaciones para con “su” dirección”, alcanzando proporciones insospechadas. La gente no quiere escuchar la misma canción de, desde hace 43 años “Eso nos dijeron hace 43 anos, eso nos repitieron cada día de estos 43 años y eso es lo que han incumplido”.
A la gente se puede engañar durante una vez, dos, tres, quizás cien pero no miles de veces: el Polisario es un  instrumento creado por Argelia para realizar sus espejismos hegemónicos, especialmente una salida hacia el Atlantico para la exportación de su gas y su crudo.