Buenas noches Marruecos Marroquíes en España: La realidad que duele Said Jedidi

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Desde hace semanas sigo de cerca la actividad asociativa de nuestros compatriotas afincados en España y en otras partes del mundo, especialmente en Francia).

España está más cerca, más accesible (para mi/nosotros) y más afine. Así que voy a evocar dos ejemplos:

  • Durante la manifestación convocada en Barcelona para apoyar nuestra integridad territorial no hubo más de 15 a 20 personas y aparte de “conacentomarroqui” e informarruecos.ma”, gracias a nuestro compañero en la ciudad Condal Amine Lahrichi, ningún medio de comunicación local o nacional en España hizo eco de tan diminuta manifestación.

  • La manifestación ante nuestra embajada en Madrid contra los “abusos” en el caso del difunto Mohcine Fikry ha reunido a miles de marroquíes y a ellos se han unido, sin preguntar de qué se trataba porque le dijeron que era “algo” contra Marruecos que las enormes pancartas y banderolas lo ilustraban cabalmente, otros miles de espontáneos españoles, además de una amplia cobertura en o prácticamente todos los medios de comunicación locales y hasta nacionales.

Seguramente los que vinieron ante la sede de la embajada de Marruecos en la capital de España no sabían o nadie les dijo que cualquier cosa contra su país en España es inmediata y masivamente explotada por los medios de comunicación españoles. Por lo que el mal al país es doble.

Nadie está de acuerdo dentro de Marruecos por lo que paso al difunto Fikri y la manifestación de Madrid era precisamente lo que su padre, su hermano y toda su familia ha estigmatizado porque no se trata de una solidaridad, sino de instrumentalización política unos contra otros o todos contra su país.

¿Entonces qué pasa? Cuando se trata de defender el país o simplemente de corregir concepciones esto no atrae a nadie o a muy poco siendo nosotros la segunda colonia extranjera más importante y entre los tres primeros que poseen nacionalidades españolas y cuando se trata de sacar a relucir los trapos sucios allí si que acuden por miles.

¿No sería justo e incluso idóneo revisar nuestras concepciones en cuanto a la orientación de nuestros compatriotas en el extranjero y acercarnos un poco más a ellos para comprenderlos y comprender sus preocupaciones?