Buenos días Marruecos Argelia/Marruecos: Tiempo de reflexión

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Said Jedidi es periodista y escritor

La regla más elemental de la geopolítica es no desestabilizar nunca al vecino porque su desestabilización constituye una amenaza potencial contrala seguridad propia, por un lado y porque tratando de desestabilizarlo hay riesgo de desestabilización también propia.

No. Nuestros vecinos del norte o para ser más exactos su régimen militar, oculto y aparente ha preferido nadar contra-corriente, recurriendo incluso a un pilotaje automático del país que está desembocando, según todas las organizaciones y organismos mundiales, en una catastrófica quiebra.

En Marruecos somos conscientes de las amenazas que representan la bancarrota y la consiguiente desestabilización de un vecino, sobre todo de tilde militar-autoritaria como el argelino. Al final, como ya lo denuncia, de manera abstracta y casi surrealista, acusará a “enemigos exteriores” (…) o, como lo dijo su presidente Abdelaziz Bouteflika a «conspiraciones ultra-mar”.

El Polisario, se debe reconocer, no es toda la causa pero si gran parte de la quiebra de Argelia, un país productor y exportador de petróleo y cuyos súbditos llenan las pateras en busca del sustento bajo otros cielos. Allí están los centros de acogida en Melilia llenos a rebosar de argelinos que aun huelen a petróleo y a gas.

Los rebotes de regímenes delincuentes suelen ser fatales y fatales deben ser para quien ha dilapidado lustros y miles de millones de dólares para desestabilizar a su vecino marroquí.

No obstante nunca es tarde para recomenzar aunque hemos recomenzado infructuosamente mil veces con Argelia.

La historia de las dos serpientes que esgrimen los militares argelinos: en un agujero no cabe más que una serpiente. Ni en Magreb es agujero ni Marruecos y Argelia, serpientes. NO es una lección de geopolítica, sino una evidencia… una lógica… una verdad.