Buenos días Marruecos Discurso real en Dakar La fuga hacia adelante del Polisario

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El Polisario ha recibido la luz verde de su tutor argelino y como si fuese un  pueblo y no una banda al servicio de sus amos argelinos, se ha puesto a alucinar, rechazando la mano tendida por el rey Mohamed VI de Marruecos a los pueblos de África.

Y es normal porque, como escribiría “Yabiladi”, cada vez más aislado en las escenas continental e internacional, la banda separatista estima que Marruecos no tiene su lugar en la Unión africana a pesar de sus enormes potencialidades y que él, con sus mendigos y sus pistoleros si la tiene.

Curiosamente, consciente de la posición de la inmensa mayoría de los miembros de la UA, el amo argelino ordeno que los ladridos del Polisario eviten pedir a los miembros de la Unión africana rechazar la demanda marroquí, entregada oficialmente el 22 de septiembre en Nueva York a la presidenta de la comisión de la UA y distribuida el 4 de noviembre a los miembros de la organización panafricana.

¡Por algo será…!

¡Caraduras! Han acabado por creer o, por lo menos, a fingir creer, lo que les dijeron los militares argelinos y a las conciencias compradas cuando el barril de petróleo valía 150 dólares.

De hecho, paralelamente a la divagación polisarista, la inmensa mayoría de las capitales africanas han saludado el discurso real y concepción africana que hace de la vocación continental del reino uno de los fundamentos de su razón de existir.

En este orden de ideas, lo que no evoca el Polisario es o son las voces argelinas, cada vez más numerosas, que reclaman la ida de la banda de Tindouf y una solución con Marruecos.

El domingo pasado, desde la capital senegalesa, Dakar donde pronuncio el tradicional discurso conmemorativo de la Marcha verde (6/11) el rey Mohamed I afirmo que “Marruecos vuelve para recuperar su lugar natural. Dispone de una mayoría aplastante mayoría  para ocupar su escaño en el seno de la familia institucional africana”.

¡La madre del borrego!