Buenos días Marruecos El gesto real

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Tres días, pues, después del escrutinio del 7/10 el rey Mohamed VI recibe al secretario general del PJD y le encarga, sin sorpresa alguna de formar el nuevo gobierno de la nación.

En efecto, como previsto, el soberano a designado a Abdelilah Benkiran para formar el próximo gobierno salido de las urnas el viernes pasado.

Perfectamente conforme al artículo 47 de la Constitución “el rey nombra al jefe del Gobierno en el seno del partido político que llega al frente de las elecciones de los miembros de la Cámara de representantes y habida cuenta de sus resultados”.

Más clara, el agua. Un texto que no acepta ambigüedades ni absolutamente ninguna interpretación. El rey dio el mejor ejemplo.

El rey puso fin, de esta forma, como lo escribía ayer “Yabiladi” a las especulaciones que circulaban desde el sábado pasado a raíz del anuncio por el ministro del Interior de los resultados del 90% de las circunscripciones de las listas electorales, entre otras que el monarca podía designar a otra personalidad en vez de Benkiran para la misma misión.

Algunos “politólogos” y “analistas” de turno en un alarde de desenfrenada adulación, se han atrevido hasta de evocar la posibilidad de que el soberano optara por otra vía que la de los resultados de las urnas y de la expresión de la voluntad popular que ha querido dar una aplastante victoria a los compañeros de Benkiran. Lo que, obviamente hubiera constituido un grave perjuicio a la ley fundamental del primero de julio del 2011, al discurso del rey del 9 de marzo del mismo año y al modelo marroquí de transición democrática serena y reflexionada.

Por ello la audiencia real al futuro jefe del gobierno es histórica porque coloca a nuestro proceso democrático y a nuestro ejercicio democrático en una posición privilegiada tanto sobre el plano regional como árabe e incluso tercermundista.

En otro orden de cosas, el recién designado a formar gobierno se encuentra, según los observadores en una posición todavía más confortable para cumplir con su misión, gracias a los 125 escanos (ya son 126) adjudicados por su partido en la cámara de representantes.

Ahora, a todas luces puede contar con el apoyo de la Kutla (o coalición democrática) compuesta de El Istiklal, la USFP y el PPS, e incluso con el del Movimiento popular o, con menos esperanza del RNI, objeto actualmente de una fuerte convulsión justamente entre los sectores favorables a formar parte del próximo gobierno y los que prefieren la oposición.

De hecho, lógicamente todos los partidos políticos del país no desean pasar en la oposición otros cinco años.

No es fácil, hoy por hoy, pronosticar pero por ahora si se puede avanzar que las negociaciones en torno a las alianzas no deberían,