Buenos días Marruecos España/Marruecos: Cuestión de mentalidad y de obstinación Said Jedidi

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A finales de 1989, más exactamente el 17 de diciembre, un petrolero iraní Khark-5 de 339 metros de eslora y 53,5 de manga, viaja desde Khark Island (golfo) rumbo a Rotterdam (Holanda). Sus bodegas transportan casi 300.000 toneladas de crudo sufre un accidente y todo el mundo (en Marruecos y en España) temía una marea negra.

 5 días de largas crónicas y al final instrucciones desde Madrid: “Desde ahora en adelante si no muere un pájaro o 10 ‘moros’ esto no es noticia”.

Era uno de los redactores jefes de uno de los mayores diarios de España. Hablaba espontáneamente como si no se enterara de su acento xenófobo y racista. Creía que las cosas estaban así y punto… se había olvidado de que yo era “moro”.

No era mi primera experiencia de la ignorancia de los responsables españoles en la prensa y fuera de ella respecto a Marruecos y sus asuntos. Nos cansamos de tratar de corregirlo, de dejarlo, de protestar, de chillar, de… nada absolutamente. Al final nos damos cuenta de que ni éramos las personas indicadas para contrarrestarlo (corregirlo) ni teníamos los medios para hacerlo. Pero seguimos a trancas y barranas… perdiendo lo que algunos llaman oportunidades profesionales y dilapidando un capital de simpatía al ser tildados de “nacionalistas” “patriotas” y, en algunos casos, de anacrónicos o retrogradas.

Lo dejamos, pero no sin antes advertir que se necesitaba urgente y acuciantemente ir pensando en el remedio.

Era casi 1990. Desde entonces han, pasado 26 casi 27 años. Nada ha cambiado en España. El mismo humor, el mismo temperamento, la misma concepción de Marruecos y los marroquíes y sobre todo… sobre todo la misma ignorancia y la persistencia a ignorar.

De hecho nosotros tampoco hemos cambiado. Seguimos, pese a todos los pesares, tan moros como siempre.

A los que son como yo, un consejo: no hagan ilusiones, en España, cuando se trata de Marruecos todo el mundo se convierte en célula durmiente.