Buenos días Marruecos Marruecos… la excepción

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Un ciudadano muere en Al Huceima y es todo el país que se indigna… todo el país incluido su rey.
Los marroquíes nos hemos olvidado de todo hasta de las negociaciones para formar el gobierno. Todas las miradas convergen hacia Al Huceima, con su ira, su denuncia, su protesta, sus lagrimas y también su lógica aunque no gusta a algunas aves de rapiña.
De repente todos nos convertimos en Mohcine Fikri, nos interesamos por su historia, su familia, su aventura y su desaventura. Su martirio corregirá muchas cosas. Ha muerto por todo nosotros, sobre todo por los que son objeto de injusticias atroces. Indudablemente, desde su muerte, no va a ser fácil volver a la arrogancia ni al exceso de celos ni al desprecio de los de “a pie”… que este país es de nosotros y no de los que tienen o mandan más.
Pero con el difunto hay mil historias… de desmesurado apetito político y de ambición desplazada. Como dijo el hermano del difunto Mohcine e improvisado portavoz de la familia Fikri “ se debe esperar los resultados de la investigación y nadie, absolutamente nadie tiene derecho de invertir nuestra tragedia en sus proyectos”.
Un ciudadano, joven, leal y honesto ha muerto. Muchas incontritas quedan por despejar pero con calma y serenidad determinares las responsabilidades. La justicia está hecha para que se aplique. Los que suelen pescar en aguas turbias les volverá a salir el tiro por la culata.