Campamentos de Tindouf A mis amigos los españoles Khalil R’Guibi

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campamentos de Tindouf o la gran estafa del régimen argelino

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una Ínfima parte de los saharauis.

 En mi época de España, muy a menudo hablaba (sobre todo durante los últimos meses) de mi situación, la de mi familia y mis amigos en los campamentos de Tindouf. Y no sé por qué la abrumadora de mis interlocutores españoles tenían una idea y una imagen horrible sobre el Polisario pero no se atrevían a revelarlo públicamente.
Hoy, debido a un correo que acabo de recibir, contesto: 15 miembros de mi familia, a los que se debe sumar otros 11 fallecidos de una u otra forma, fueron arrastrados en 1975 con ayuda y complicidad de la potencia colonial española al servicio de Argelia contra Marruecos de su  Bir Guenduz (Oussered) natal hasta el no mans land en frente de Hauza-Farisia-Mahbesy de allí a la localidad argelina de Tindouf.
Allí y en Camagüey (Cuba) crecí y aprendí el odio y el rencor hacia mis raíces y hacia mi país hasta que… un día descubrí que no era más que una vulgar impostura y que para arrebatar lo que sea a marruecos se necesita algo más importante que una insignificante Argelia y su régimen mercader.
Total: me desperté un poco tarde. Mi familia se había restringido a 15 miembros pero más vale tarde que nunca. Además, la patria es clemente y misericordiosa.
En el Polisario me limitaba a labores “diplomáticas”, lo que me dio la gran ocasión de abrir bien los ojos. Y hoy les digo a estos amigos españoles y a todos los que han contribuido a nuestro drama (el de mi familia y de los secuestrados en los campamentos argelinos de Tindouf) que aunque no lo crean, vendrá el momento de ajustar nuestras cuentas con Upor tantas vidas robadas, destrozadas, esclavizadas y metamorfoseadas.

De Ausered soy y a Ausered he vuelto.

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