Campamentos de Tindouf: “Argelia nos han despojado de nuestro orgullo y de nuestra dignidad”   Khalil R’Guibi

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Atados a la vida mientras que sus hermanos viven su vida en Marruecos

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

A juzgar por las posiciones y posturas de los diferentes países ante el debate general en la Asamblea general o en el seno de la Cuarta Comisión, el régimen argelino se encuentra ante la espada y la pared: la espada de las amenazas de una sublevación general y generalizada en caso de insistir el presidente Bouteflika a acariciar el quinto mandato pese a su prolongada y ya definitiva incapacitación y la pared de sus apetitos expansionistas en la región y sus miras hegemónicas.
Tanto que en estos campamentos se rumorea que los «oficiales” argelinos se niegan a recibir a sus criados de la cúpula del Polisario “una manera como cualquier( otra de indicar que son la causa de la quiebra del Estado argelino y de que todo el mundo en Argelia está harto de tan inútiles e incapaces costosas milicias”, como lo describía un anciano de la tribu de Tekna, en los campamentos y que había sido jefe de comandos durante los secuestros de los habitantes del Sahara en 1975.*
Hoy, infinitamente más que ayer y probablemente también in finitamente menos que mañana la gente quiere, como lo señalaba el citado anciano, “aprovechar la generosa propuesta marroquí y acabar con este cuento mal montado y peor contado por Argelia”.
De hecho, tampoco faltan en estos campamentos los que creen que Marruecos no ofreció esta propuesta “indefinidamente”. “Se va a acabar el plazo y…”. No quieren ni terminar las frases cuando se trata de seguir en estos campamentos de la vergüenza que han despojado a los  verdaderos sahara de su orgullo y de su dignidad.