Campamentos de Tindouf: ¿Donde estudian “nuestros” hijos? Khalil R’Guibi

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Atados a la vida mientras que sus hermanos viven su vida en Marruecos

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

En el marco de esta nueva toma de conciencia entre la población de estos campamentos, una de las preocupaciones que, en hibernación a base de mil matracas de intoxicación y demagogia, se ha despertado de manera realmente inquietante: Todo el mundo se pregunta ¿Dónde estudian nuestros hijos?
Los de los “refugiados” de “ a pie” en Cuba de donde regresan, cuando regresan, hechos verdaderos mercenarios y luego hay los otros, los hijos de los “señoritos” de la guerra que estudian en España, en Francia e incluso en Estados Unidos a expensas de una ayuda humanitaria internacional que les acuerda becas millonarias en nombre de una “causa perdida”.
En los tres países el fenómeno suscita curiosidad y la respuesta les ha venido (a España donde en el aeropuerto de Barajas diariamente hay litigios de estudiantes saharauis procedentes de Cuba que solicitan asilo político) a demostrar el grado de descomposición del adoctrinamiento recibido en Tindouf y en Cuba.
Unos se arrancan a sus familias para enviarlos a Cuba, otros, nacidos con estrella emprenden los destinos de las grandes capitales europeas. Las explicaciones de la cúpula polisarista son radículas e incoherentes.
Pero los hay peor: Niños de baja edad que se destinan, como los tiempos del nazismo, a universidades del odio a marruecos en Argelia.
¿Es necesario mostrarse indiferente ante tan horrible situación y ante tan inhumanas atrocidades?
La historia los juzgara… son crímenes contra la humanidad que en este caso la peor: los, en principio, los suyos.