Crónica desde Tinduf Al margen de Gdim Izik Khalil R’Guibi

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Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Mañana se reanuda el juicio contra los 24 asesinos de Gdim Izik. Independiente como es/está, la justicia marroquí no podía dar crédito en sus consideraciones de orden jurídico y judicial de la coyuntura política no así Argelia y el Polisario que faltos de éxitos de toda índole saltan sobre este acontecimiento como una fiera contra su presa.

En un artículo anterior señalé que fueron los surafricanos que habían aconsejado a argelinos y a polisaristas aprovechar y alimentar la tensión interior en el Sahara “única forma de poder convencer a los demás”.

Ni en la Unión africana, ni en la ONU ni en la Unión europea ni en el Sahara marroquí Argelia y el Polisario logran lo que les pueda permitir aliviar el desanimo total y amenazante en los campamentos de Tinduf en el sur de Argelia.

El juicio, pues de mañana, les sirve para una campana de falsedades en el sentido de que la “revolución” ha comenzado y que sus primeras “victimas” están ante los tribunales de Marruecos, como si el juicio de mañana es el primero.

De donde los medios de comunicación marroquíes deben mostrar toda la celeridad posible la verdad y los parámetros de la realidad del acontecimiento, su marco y sus implicaciones judiciales  en tanto que asunto de derecho común.

Al Polisario y su mentor argelino no le quedan muchas cartas y las pocas y rarísimas que les quedan como este tipo de juicios lo invierten como se ve en algunas asambleas como la francesa entre pocos amigos que le quedan a  Argelia, lo que es, en si mismo, una ilustración del comienzo del fin.