Crónica desde Tinduf Assa-Zag: Khalil Rguibi Entre Biadilah y “Franco”

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Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

 Debió ser, como siempre fue cuando el hermano “marroquí” accede a los primeros planos de la actualidad, muy duro para “Franco”.

Nos referimos a Mohamed Cheikh Biadilah y su hermano “Franco”  el cual a pesar de su cercanía a los “presidentes” siempre paga los platos rotos del relieve adquirido por su hermano en Marruecos.

Me contó un amigo que en los tiempos de Mohamed Abdelaziz casi lo fusilaban cuando fracasó una maniobra para atraer al hermano.

Resulta que nada duele a Argelia y su Polisario que cuando una voz eminentemente saharaui se pronuncia sobre el problema. Personalmente no lo sé, pero me da la impresión de que en Marruecos no se calcula la dimensión del impacto y efecto de los saharauis marroquíes en los campamentos cuando hablan. Sus nombres y sus hazañas son a menudo evocadas y asimismo su actual situación en Marruecos, lo que suscita un sentimiento de profundo arrepentimiento entre los habitantes de las tiendas de campana en los campamentos y un ferviente deseo de hacer igual.

A finales de los 80 y durante prácticamente los años 90 cuando se consagraba un tiempo de antena en la TV-Layun e incluso en la televisión marroquí a los dirigentes y familias saharauis que regresaban de los campamentos de Tinduf, Argelia y el Polisario se encontraban en jaque. Los ecos en los campamentos anunciaban explosión. Pero luego, de repente…

Hoy, puedo afirmar sin ninguna margen de equivocación que más del 80% de la población de los campamentos desea regresar a Marruecos y a recuperar el tiempo perdido atrozmente entre las mentirosas promesas de Argelia y el desmesurado apetito de la cúpula del Frente Polisario.