Crónica desde Tinduf Assa-Zag: Khalil Rguibi Tinduf: No es “aconsejable” ser mujer

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Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Siendo un 8 de marzo vamos a hablar del estatuto de la mujer en los campamentos de Tinduf que es una forma de llamar lo que no existe. La mujer bajo las garras del autocracia polisarista es inexistente o cuando más discriminada doblemente: por una banda que, a su vez está esclavizada por el régimen argelino.

En esta óptica cabe denunciar aquí las prácticas inmorales de la cúpula del Polisario que desempeña el papel de proxenetas proporcionando a jovencitas saharauis de los campamentos a algunos oficiales superiores de la inteligencia militar argelina.

En la época del difunto Mohamed Abdelaziz muchas fricciones tuvieron lugar a este respecto, lo que había hecho planear el régimen argelino el relevo del ex “mandatario”. Su esposa, Khadiya, argelina se había elevado contra estas prácticas, pero el mentor argelino ha encontrado rápida y fácilmente los medios de sofocar sus “protestas”.

Curiosamente los cubanos y otros mercenarios en los campamentos, especialmente de algunos países africanos como Angola o Mozambique se han “adaptado” cómodamente a esta práctica de esclavización de la mujer saharaui. De hecho las historias que se contaban con las “movilizadas” en unidades militares apestaban a mil yeguas marinas.

Puedo afirmar en perfecto conocimiento de la causa que en muy pocos lugares es tan poco aconsejable ser mujer como en los campamentos de Tinduf.