Crónica desde Tinduf Campamentos de Tinduf: Argelia nos robó patria… Khalil R’Guibi

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  Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

 Tal vez, por ser superfluo, lo que voy a decir no merece mención, sin embargo lo voy a decir o reiterar: Las poblaciones de los campamentos de Tinduf no son actores, no fueron actores del proyecto separatista argelino en el Sahara marroquí. Son, y por haber sido uno de entre ellos con mi familia de 19 miembros, súbditos de Su Majestad que esperan a su modo y a su manera el día del alivio y del desahogo. Es decir volver a su tierra, a ver a su gente y a vivir en su país: Marruecos.
Recuerdo que de pequeño en estos campamentos mis abuelos nos hablaban del Sahara, del protectorado español, de “nuestros hermanos marroquíes” pero nunca del Polisario o de Argelia. Lo hacían con una añoranza tal que solo adulto se podía sentir y comprender su dolor… el dolor de querer algo sin poder proclamarlo y de paso, perder el orgullo y la nobleza saharauis en medio de botas de los militares argelinos y sus domésticos polisaristas.
En los campamentos argelinos de Tinduf los saharauis han aprendido el “arte” de mendigar, de arrodillarse, de suplicar y de pasar la vida preguntando y pidiendo.
Para un saharaui de pura cepa nada es más duro ni más cruel que perder su dignidad que el Polisario y su mentor argelino lo hicieron sistemáticamente. Por ello jamás perdonaremos a Argelia y lo que hizo de nuestra gente.
Ellos nuestros padres y nuestros abuelos conocen el profundo sentido de robarles patria y de hacer de ellos artículos de escaparate para mendigar…
Esta es la realidad y no otra en los campamentos argelinos de Tinduf.