Crónica desde Tinduf España/Polisario: La “misión” sucia de las asociaciones españolas de apoyo al pueblo saharaui Assa-Zag: Khalil Rguibi

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Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos”’ y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Desde el 2008 y muchos años antes aunque no tan claramente ni tan desafiante al orden  argelino establecido en los campamentos como a partir de aquél año, la gente habia comenzado a perder miedo y a expresarse, en muchos casos, en voz alta y de manera, a veces desairada y desatendida. Total, en menos de un mes, más de 1 000 personas se encontraron con sus huesos en las fosas en Raboni (especie de celdas del Polisario en pleno desierto). En la dilatación de aquellos “atraviesos” que elogiaban a marruecos y a su joven rey participaron activamente muchas asociaciones españolas de apoyo al pueblo saharaui, traídas desde la península para “desenmascarar” a los “elementos subversivos en los campamentos, calificativo a los que pudieran atreverse a hablar bien de Marruecos.

Desde aquél ano (2008) el Polisario por instrucciones argelinas ha multiplicado en, por lo menos 5 los efectivos de su aparato represivo, poniendo en pie unidades mixtas: Polisario y argelinos de origen del Sahara oriental) a fin de sofocar lo que hubiese podido constituir el comienzo del fin de la impostura argelina del Polisario.

Años después, “amigos” españoles me confesaron en Alicante el nefasto papel de las asociaciones españolas de apoyo al pueblo saharaui en la represión de aquella Intifada, pero admitiendo que era imposible acabar con este movimiento porque “el Polisario llega al final de ciclo”.

Debo precisar a este respecto que algunos contactos con oficiales marroquíes en Nuakchot se quedaron sin respuesta.

Mientras tanto, ardían los campamentos debidos, por un lado a un nuevo fervor patriótico (marroquí) y por la sangrienta represión argelino-polisarista.

Ni una “jota” en la prensa española. “Es adrede. El mensaje es que por más intensidad que lo hagáis nadie, excepto nosotros, se dará cuenta”, me dijo mi amigo español, parte de aquél siniestro proyecto represivo.