Crónica desde Tinduf Gdim Izik: la inversión desbaratada Khalil R’Guibi

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Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

 En una de mis crónicas anteriores a la apertura hoy en el anejo de sale del tribunal de apelación del juicio por los crímenes de Gdim Izik señalaba que, a través de esta juicio, en estas sensibles circunstancias, Argelia apostaba por enderezar la catastrófica situación en que se encontraba, desviando la atención de una opinión pública interior al borde del colapso y la explosión.

Hoy debo añadir que en su intento de hacer olvidar su resonado fracaso en Adís Abeba durante la ultima 28 Cumbre de la Unión africana y de paso, desviar la atención de la reciente revelada malversación de la ayuda humanitaria internacional por su protegido polisarista, Argelia buscaba por todos los medios transformar este juicio de asesinos de derecho común, en un acto político de un sonado pero siempre frustrada levantamiento interior en el Sahara marroquí.
En perfecto conocimiento de causa (de muy buena fuente) el poquísimo interés acordado al tema en España y en el mundo hasta el punto de recurrir a abogados “españoles” (se trata de jóvenes saharauis que acaban de obtener la nacionalidad española) para formular lo que puede ser inherente de sabotear el juicio de Salé.
El inventado problema en si deja, cada vez de interesar, no solo en España sino hasta dentro de los campamentos de Tinduf, donde ya nadie o casi nadie cree en el espejismo propuesto por Argelia y mantenido por sus domésticos del Polisario.
Lo cierto también es que de no “pasar nada” Argelia daría azotes a sus criados del Polisario porque algunos prometieron “convulsionar” a Marruecos.
Todo se ha quedado en aguas de borraja y El Ghali y sus compinches van a tener que ponerse de rodillas de nuevo.