Crónica desde Tinduf Khalil R’guibi Polisario: Pólvora mojada

0
Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Desde hace anos, las amenazas de los dirigentes del Polisario (después de consultarlo previamente con sus mentores argelinos) contra Marruecos y sus gritos en el cielo de reanudar la “guerra” (con sandalias) provocan un ola de risa y de irónicos comentarios entre la población de los campamentos que escuchan estos ladridos desde hace anos, sabiendo que van dirigidas al consumo local.
La población no cree que Argelia se lo pueda permitir porque ésta sabe que paciencia de Marruecos tiene límites y la población de los campamentos saben que en la Marcha verde, hace 41 años, 350 000 marroquíes (10 veces más que la población del Sahara) que podían ser 34 millones respondieron presentes y que lo podrían reeditar cuando sea.
Ya, desde hace tiempo todo el mundo allí en aquellos campamentos de la vergüenza, donde la vida humana es lo ultima que interesa a los dirigentes del Polisario y sus padrinos argelinos y sus cuentas bancarias y los de sus amos argelinos es lo primero, sabe hacia donde va la ayuda humanitaria internacional, a qué y quién sirve y cómo se roba y se vende.
La explosión es cuestión de tiempo y de resistencia argelina. Tanta tragedia se transforma en humor y el siniestro humor argelino lo resume la población de los campamentos en la siguiente lacónica frase: “A Argelia no le interesan los saharauis, sino el Sahara”.