Crónica desde Tinduf Khalil Rguibi Tinduf o el Gulag argelino

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Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

La inmensa mayoría de los visitantes occidentales a los campamentos argelinos deTinduf acaba por descubrir el carácter artificial de lo que les ensena allí. Algunos me prometieron incluso revelar la verdad una vez regresados a su país (España). Curiosamente a su paso por Argel cambian de “opinión o les cambian de opinión.

Peor aun: menos de una semana después de regresar fio detenido e interrogado. ¡Los milagritos de los regalos argelinos!

Se trata de todo un montaje: selección de personas contactadas, lugares visitados, “realizaciones” y discreciones en español cuando se trata de visitantes españoles que una vez que abandonan los campamentos se borran las expresiones en español.

De hecho sin la constante presión de Argelia sobre España, los responsables españoles hubieran revelado la verdad de la “causa saharaui” hace tiempo. En la Moncloa e incluso en la Zarzuela saben que el Polisario es para Argelia lo que es el futbol para España.

En una ocasión en el 2009 el régimen argelino llegó hasta amenazar a España con “sanciones económicas” (acuerdos sobre el petróleo y el papel de Repsol) si no acordaran el mismo estatuto que se ha otorgado a Palestina, al Polisario en Madrid.

Ni autodeterminación ni principios ni derecho internacional: intereses económicos para unos (España) y apetitos territoriales y geopolíticos para otros (Argelia) y entre ambos miles de inocentes viven atados a la vida en unos campamentos que saben que son de otros.