Crónica desde Tinduf Tras Gdem Izik: desilusión mortal Khalil R’guibi

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 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Esperaban eclipsar todas las derrotas acumuladas en el curso de los últimos años, particularmente durante los últimos meses. Para ello, Argelia consagro un jugoso presupuesto. Al final era la desilusión total.
La justicia marroquí salió de la audiencia del lunes mas reforzada que nunca y su imagen recorre los principales medios jurídicos del mundo. Otro fracaso. El peor golpe se ha registrado en España donde “las asociaciones de apoyo al ‘pueblo saharaui’ no han hecho su trabajo”. Se refieren a lo que se han gastado en preparar una ofensiva en este sentido. En Francia tampoco se pudo obtener nada a pesar de la compra masiva de algunas conciencias que al final reconocieron que “hay lo posible y hay lo imposible”.
A Argelia le queda pues el mar y la piratería y acaba de dar otro paso en esta dirección al dar patrulleras marinas al Polisario para hacer de la zona otro litoral somalí.
En los campamentos de Tinduf, no obstante, cunde la parquedad: de promesa a promesa y de… derrota en derrota. Nadie confía aun en la banda pero los argelinos se encargan dela seguridad.