Crónica  judicial Gdeim Izik/Independencia de una justicia:  Han caído todos los argumentos  Por: El letrado Saad Saahli (del Colegio de abogados de Rabat)

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Saad Sahli

 La segunda sesión del juicio de los asesinos (porque ya fueron juzgados ante un tribunal militar en febrero del 2013 que les condenó a penas que oscilaban entre 2 años de prisión y perpetuidad por “constitución de bandas criminales, violencias contra las fuerzas del orden que han entrañado la muerte con premeditación y mutilación de los cadáveres”) presenta una serie de fehacientes desarrollos, entre los cuales el más destacado es la caída de todos los argumentos que habían entre las manos de los defensores del horror.

 En efecto, a raíz de una reforma de la justicia militar, introducida por Marruecos en julio del 2015, en virtud de la cual los civiles no pueden ser juzgados por un tribunal militar, el tribunal de casación ha decidido transferir a los responsables de aquellos crímenes ante una jurisdicción civil para ser juzgados. Lo que, a todas luces parece haber privado a algunos de sus trasnochados argumentos en torno al carácter del juicio, entrañado una real y aparente incertidumbre entre los defensores del horror.

Hoy, pues, es innegable que los poderes públicos marroquíes dan prueba, como ha sido corroborado por más de un observador jurídico neutro en este juicio, de una real voluntad de dar la oportunidad a todas las partes, comprendidos a los acusados a pesar de la extrema gravedad de los crímenes cometidos, de ser juzgados ante una jurisdicción de derecho común que garantiza plenos poderes de la defensa, debates contradictorios y todas las condiciones de un juicio equitativo”.

Algunos de los observadores extranjeros no han vacilado en declarar que “lo que hemos visto durante la apertura de este juicio es una libertad, a veces, ‘excesiva’ para los acusados en la sala de audiencia y las ‘provocaciones’ a las que recurren con el objetivo de perturbar el curso de la audiencia”.

De hecho no pocos juristas presentes en el Tribunal de Salé han saludado lo que han llamado “la paciencia del juez que dirige los debates”.

No obstante, el gran problema para los defensores del horror es que hay víctimas que se deben respetar porque en Gdeim Izik se trata de arrancar la vida a gente inocente y profanar sus restos mortales y esto, como dijo un abogado belga, no es anodino”.

Finalmente un frase que ilustra elocuentemente el clima del juicio: “se ha visto a acusados beneficiar de una libertad que no existe en ninguna otra parte a pesar de que están acusados de delitos de una extrema gravedad”.

Nosotros no decimos nada… dejamos que los demás dijeran lo que ven, constatan y observan.