Las autoridades marroquíes expresaron ayer su rechazo a las falsas alegaciones contenidas en el Informe 2017 de Human Rights Watch (HRW) sobre la situación de los derechos humanos en Marruecos.

Ni es la primera ni va a ser la última vez en que la HRW nos consagra « generosamente » su “atención”. Sin embargo esta vez, aunque ,ni tan distinto ni tan distante de las veces anteriores, está claro que a sus fuentes y a sus ponentes en Marruecos les falta mucha objetividad y realismo.
Marruecos ni es Suecia ni es Noruega en materia de derechos humanos, pero tampoco es Argelia o muchísimos otros países que nunca atraen la “atención” del HRW y que cuentan siempre con su indulgencia partidaria.
Màs que desmesurada y rediculamente exagerado, el informe de HRW es inverosimil y escandalosamente politizado.
De esta forma a raíz del informe anual de HRW sobre el estado de los derechos humanos en el mundo para el año 2017, se hizo público el 18 de enero de 2018, parte del cual se dedicó a la situación de los derechos humanos en el mundo, Marruecos expresó su rechazo a algunas acusaciones falsas y falsas acusaciones contenidas en ese informe en particular con respecto a los eventos de al Hoceima, el juicio de los asesinos Gdim Izik y la gestión y el tratamiento por parte de las autoridades públicas de las manifestaciones y mítines pacíficos, particularmente en las provincias del sur, dijo la delegación interministerial para los derechos humanos en una declaración.
En cuanto al juicio de Gdim Izik, personalmente, habiendo sido uno de los abogados de los acusados en los acontecimientos de Gdim Izik y habiendo sido felicitado por casi todos los representantes de los organismo e instituciones que trabajan en el ámbito de derechos humanos, presentes en aquél juicio, creo que ni siquiera debían reaccionar las autoridades marroquíes a tan flagrante desfachatez de HRW.
Por otra parte, formular un juicio, una valoración o simplemente una evaluación a algo que aun no se ha producido como el juicio de los acontecimientos de Huceima, es cuando menos, paradójico y explica las normas, la metodología y la inmoral y escandalosa politización de los criterios de HRW.
Finalmente en cuanto a la alegación de « prohibición sistemática » de las reuniones en las provincias del sur del Reino, como responden las autoridades públicas, esta alegación no se basa en datos realistas. Para ello bastaría indicar que se e organizaron varias manifestaciones y mítines pacíficos en todas las provincias del reino, alcanzando en 2016, por ejemplo, 11.752 reuniones, incluidas 755 en las provincias del sur. Estas reuniones están enumeradas por las comisiones regionales del Consejo Nacional de Derechos Humanos en estas provincias.
No creo que hay otro país donde pueden haber casi 12 000 manifestaciones, pero HRW no lo menciona en su informe porque es, de hecho, un reflejo de la situación de derechos humanos en Marruecos.

