El libro es nuestra única armadura capaz de protegernos contra la necedad Por: Sara KASSIR

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Pocos son los días que nos separan de la nueva edición  de la Feria Internacional de la Edición y del libro de Casablanca, una cita anual imprescindible con el libro y con su magia, que impresiona el lector, inspira el escritor, infunde el poeta y hechiza el cuentista.

El libro, más que una simple palabra es una cultura, de la cual carecemos desgraciadamente en Marruecos. ¿Saben por qué? Es simple y más claro que el agua, en nuestra querida patria, la lectura no es nuestro deporte nacional, y mucho menos si se trata de adoptarla como modo de vida diaria, porque no sabemos realmente lo que esconde un libro entre los pliegues de sus hojas, ni la magia de sus letra, tampoco sabemos lo mágico que lleva entre sus párrafos. Tan solo consideramos el acto de leer tal como una tarea dura de ejecutar, algo superficial y secundario sobre todo cuando se trata de pensar en lo que puedan heredar nuestros descendentes, porque ¿De qué sirve adquirir mucha fortuna si no buscamos enriquecer nuestras almas y espíritus?
El libro es nuestra única armadura capaz de protegernos contra la necedad
En región árabe por ejemplo, Marruecos ocupa las últimas filas en termino de los países que cuentan con gran número de lectores, y es una verídica lastima, es de pésimo gusto que un país dotado de una situación estratégica particular (un país del mundo árabe musulmán y a la vez cerca de los países del mediterráneo) y abierto a diversas culturas y cuna de innombradas civilizaciones tenga que padecer la actual situación. Me parece vergonzoso que en 2018 no leamos tanto, ni inculquemos la educación que favorece la lectura, la que se basa en incitar a nuestros hijos, desde su niñez, a amar el libro, a adorarlo y a no considerarlo como una peor manía, sino como mejor compañía.
Si queremos encontrar una solución concreta para ello, nos basta con poner de manifiesto sus causas principales y determinar los posibles remedios. Se ve nítidamente que la política cultural marroquí deja mucho que desear, porque sinceramente en lugar de fomentar la compra regular del libro por parte de un gran público (mayoritariamente juvenil) y por consiguiente fortalecer su adicción a la lectura, solo acarrea su dejadez y su gran necedad. Pues como solución concreta, proponemos en ese sentido, a que baje de precios de los libros sabios, enciclopedias, revistas especializadas, literatura marroquí, manuales de aprendizaje de las lenguas, cuentos infantiles, entre otros. Sobre todo en manifestaciones culturales como esta Feria del Libro. De ese modo, animaremos más a los jóvenes a leer de manera continua, a aprender nuevas lenguas, a conocer las culturas ajenas y sobre todo a desprenderse de la ignorancia que les corroe, no por no saber leer ni escribir, sino por no leer otra cosa que no sea los libros escolares.
Vale la pena indicar que un joven o niño que lee cuentos, tiene la capacidad de desarrollar su imaginación fácilmente y facilidad de escribir y adoptar un estilo literario inmejorable. Un joven que lee novelas y consigue sacar sus moralejas, aprende fácilmente de sus caídas, lucha con uñas y dientes para imponerse más adelante en la sociedad en que vive, y hacer oír su voz más fuerte que nunca, porque leer es más que una simple acción, es nuestra manera de ser hombres (y mujeres) ineludiblemente sabios.
Por: Sara KASSIR