El rey Mohamed VI en el Golfo El método marroquí

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Imagen de la entrevista entre el rey Mohamed VI y el Emir de Qatar

 La crisis entre los diferentes países del Golfo dura desde hace ya cuatro meses. Se trata del deterioro de las relaciones entre Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin esencialmente, por un lado, y Qatar, por el otro.

Hasta ahora ninguna mediación ha logrado atenuar las divergencias entre los “hermanos” convertidos ahora en “enemigos” y las perspectivas de una continuación de esta crisis amenazan seriamente la acción común de los miembros del Consejo de cooperación del Gofo y su peso en el mundo árabe y fuera de él.
El letrado Saad Sahli del Colegio de abogados de rabat
En esta óptica, además, naturalmente las relaciones bilaterales y multilaterales  se enarca la actual gira del rey Mohamed VI por la región, que, después de su mediación en junio pasado, puede una vez más, ofrecer sus buenos oficios en la resolución de esta crisis. De hecho, el papel de Marruecos es apreciado por todos los interesados, tanto debido a las relaciones de Marruecos  con los monarcas, príncipes y jeques del Golfo como con los sucesivos  inquilinos del palacio del Eliseo, socio, a todas luces, de Marruecos en esta mediación.

En este contexto, dada la relación especial que Marruecos tiene con los países del Golfo, así como sus asociaciones económicas y estratégicas con dichos países sin  olvidar que Marruecos podría convertirse en un miembro observador en el Consejo de Cooperación del Golfo.
El Rey Mohammed VI comenzó, pues, el domingo 12 de noviembre una visita oficial a Qatar, después de una estancia de varios días en los Emiratos Árabes Unidos. Estas dos visitas se producen en un contexto de tensión explosiva en la región.

Es cierto que la visita a Abu Dabi se justifica aparentemente por la inauguración del Louvre local, un evento regional e internacional que ha tenido un fuerte impacto. Es cierto también que la estancia en Doha es una visita oficial. Pero parece imposible que la crisis sin precedentes entre Qatar por un lado y los Emiratos-Arabia y Egipto por el otro, no esté en el centro de las conversaciones.
El 5 de junio, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto, seguidos por otros países amigos, anunciaron a su vez una ruptura de cadena con Qatar, acompañado de un embargo de tierra, aire y comercio.  A diferencia de muchos países, Marruecos había mantenido una equidistancia con los protagonistas. Mejor aún, no dudó en enviar por aire, productos alimenticios cuya escasez fue declarada en Doha.
Varios meses antes, Marruecos había marcado cierta distancia de ciertos ejes en el mundo árabe.
De este modo, a principios de 2016, fue sede de la cumbre árabe, pero se retiró. A finales de marzo de 2017, el rey no se trasladó a la cumbre árabe de Ammán en Jordania, a pesar de la calidad de las relaciones con este país.
Unos días después del lanzamiento del embargo contra Qatar, Marruecos no solo se negó a seguir el ejemplo del embargo, sino que, en una declaración digna de mención, manifestó su “neutralidad positiva y ofreció sus buenos oficios en caso de necesidad”. .
“Debido a los fuertes lazos personales de fraternidad sincera y consideración mutua entre Su Majestad el Rey Mohammed VI, y sus hermanos Reyes y Emires de los países del Golfo, y teniendo en cuenta la singular asociación estratégica con los Estados del CCG, el Reino de Marruecos ha decidido no verter declaraciones públicas y declaraciones apresuradas que solo sirven para reforzar la discordia y profundizar las diferencias “, decía entonces  la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Cinco meses después de su brote, la crisis no parece haber  tomado el camino del apaciguamiento. La tensión es aún más fuerte y los ruidos de sables son claramente audibles. Arabia Saudita ha dado una fuerte inflexión a su política exterior y regional, bajo la influencia del hombre fuerte Mohamed Ben Salman, Príncipe Heredero.
Hoy, el perímetro de las tensiones se ha ensanchado en Líbano y frontalmente a Irán. La metodología marroquí sobre la forma de hacer las cosas nunca se ha expresado públicamente, pero se reflejan en las acciones de Marruecos 
La visita del Rey a Abu Dabi fue claramente un gran éxito. Las relaciones entre los dos países se revitalizarán, lo que significa que los países afectados ahora aceptan la posición marroquí de “neutralidad positiva”.
De paso y como colofón, Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos acordaron “revitalizar y fortalecer la Comisión Mixta Bilateral”.  Rabat y Abu Dabi hablan de  “las excelentes relaciones bilaterales e intercambiaron puntos de vista sobre la asociación estratégica, así como en la situación regional e internacional”.

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