El sur de Brasil tuvo también su referéndum independentista Por Horacio Raña*

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Horacio Raña es jefe de la seccion internacional de Télam

El impulso independentista catalán tuvo su eco en el sur de Brasil donde el fin de semana se celebró un referéndum separatista que aunque no fue masivo, abre interrogantes respecto al futuro

No se puede decir que haya una epidemia independentista impulsada por la catalana o por la del Kurdistán iraquí, pero la realidad es que ambas tuvieron su reflejo en el sur de Brasil, donde tres estados realizaron este fin de semana un referéndum separatista que aunque no fue masivo, abre interrogantes respecto al futuro.

¿Por qué? Porque se monta en dos hechos inobjetables: la riqueza de los estados “separatistas” –Río Grande do Sul, Paraná y Santa Catarina- y la paupérrima imagen del presidente de Brasil, Michel Temer, quien según la última encuesta conocida alcanza sólo el 3 por ciento de popularidad.

El Sur es mi País, el colectivo que impulsó la consulta del sábado, denominada Plebisul 2017, lo expresó claramente al afirmar que su deseo de romper, entre otras cuestiones, radica en que el gobierno de Temer “es impopular y está plagado de corrupción”.

En un video que difundió a través de Facebook, el líder del grupo, Celso Deucher, anticipaba que el voto de Cataluña “sentará un maravilloso precedente internacional para todos los pueblos”, algo que sin embargo no se vio reflejado en la participación popular.
Por su parte, la coordinadora general de El Sur es mi País, Anidría Rocha, arriesgó que el movimiento separatista “está creciendo cada vez más, y la crisis política y económica de Brasil favorece nuestra posición”.

El Sur es mi País esperaba beneficiarse de la triste actualidad de Temer y alcanzar una participación de más de 1 millón de personas, pero con el 85,82% de las urnas escrutadas, sólo lo hicieron 341.566. De ellas, el 96,13% (328.346) votaron por el “Si”, según informó el sitio oficial de Plebisul 2017.

La pregunta era sencilla: “¿Quiere que Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul formen un país independiente?”, una fórmula que siguió el ejemplo de la usada por los separatistas catalanes en el referéndum del pasado 1 de octubre.

Y a pesar de que la Constitución de Brasil prohíbe el separatismo y la Justicia la consideró ilegal, más de 20.000 voluntarios se encargaron de llevar a cabo la consulta no vinculante en la sureña región, donde viven unos 29 millones de personas.
Entre los reclamos que también movilizaron el referéndum, se encuentra el de la injusticia –según su visión- de estar obligados a pagar más impuestos de lo que reciben en fondos gubernamentales.

“Nosotros experimentamos una terrible pérdida de recursos y siempre estamos sometidos a una mala distribución de los impuestos. La constante discriminación fiscal relega a la región del Sur casi a un nivel de inexistencia, lo que nos deja sin esperanzas de futuro bajo el liderazgo de Brasilia”, explicó Deucher a la agencia de noticias rusa Ria Novosti.

Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná son estados fronterizos con Paraguay, Argentina y Uruguay y conforman, en conjunto, una de las regiones más ricas de Brasil.

Por eso, junto con la votación los electores podían firmar también una propuesta que será presentada ante el Congreso para que la iniciativa secesionista sea al menos discutida en ese ámbito. La estrategia, según Deucher, es “presentar proyectos de ley de iniciativa popular para que se permita un referendo oficial junto con los comicios presidenciales de 2018”.

El colectivo independentista nació en la ciudad de Laguna, Santa Catarina, en 1992, y luego se extendió a los otros dos estados. “El factor cultural, con una población en gran parte descendiente de la inmigración europea, también influye en el sentimiento separatista”, justificó el líder del grupo.

El espejo más reciente es el catalán, pero tal vez las mayores similitudes haya que buscarlas en el estado de California, donde el movimiento independentista “Yes California” viene trabajando desde hace tiempo para impulsar un referéndum en 2019 que les permita separarse de Estados Unidos.

Al igual que a los sureños brasileños, se los señala por representar sólo a una minoría. Pero lo cierto es que dentro de sus fronteras reside el mayor poder económico de la potencia occidental.

Allí se encuentra Silicon Valley, la concentración de las mayores corporaciones de tecnología del mundo y miles de pequeñas empresas en formación, y según los secesionistas, el Estado representa la quinta economía mundial.

“Yes California” comenzó como una gran utopía a la que pocos le daban importancia, pero su enfrentamiento con Washington fue creciendo y se potenció con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

El mismo sueño de crecimiento que tienen los que por ahora son vistos como los utópicos sureños de Brasil.

 *Jefe de la sección Internacionales de la agencia argentina Télam

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