Elecciones catalanas: ¿El gobierno acatará los resultados que se obtengan en estas elecciones? Imrani Idrissi Hamid

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Imrani Idrissi Hamid

Nada más lejano a las intenciones y gustos del señor M. Rajoy que los resultados de este forzado proceso electoral tras la aplicación del  artículo 155, y que se materializó tras las amenazas, las prohibiciones, los acotamientos y las maniobras reclamadas como ilegales por el Gobierno Central hacia el Govern catalán de Puigdemont.

El proceso continúa, el ´procès´, con el que nominaban partidos independentistas catalanes  a toda aquella hoja de ruta que se iniciara en el año 2012 con el objetivo de lograr el derecho de autodeterminación catalana y su independencia, continúa y parece hacer un guiño:
Ha efectuado ´un bucle´ el que la situación vuelve al punto de inicio: El pueblo catalán ha dado la mayoría a sus representantes independentistas,  como antes de la aplicación del 155. Tristeza y decepción en las filas del PP. La vicepresidenta del Gobierno Central, Soraya Sáez de Santamaría ha visto como ´el regalo´ de su líder de dirigir el desmantelamiento del gobierno independentista con la aplicación del 155, era un regalo envenenado. 
Con un record histórico de participación, casi del 82%, el pueblo catalán ha dado su voto al independentismo eclipsando el 155 y las maniobras del gobierno Popular  que hasta el último momento ha favorecido la prohibición de toda aquello que se alejara de sus directrices. Como ejemplo, la  prohibición de la Junta Electoral de decorar con luces amarillas fuentes o plazas catalanas por sentir que simbolizaba el independentismo  y que en algunos análisis extranjeros se ha tomado con mofa.  
Cualquiera de sus actuaciones  han detonado todo lo opuesto a lo pretendido y el resultado ha quedado reflejado con la victoria de la independencia, que conserva su mayoría absoluta  pese a tener cinco representantes  del Govern en el exilio y otros tres en la cárcel.
Ya lo verbalizaba el presentador y  guionista televisivo catalán Jordi Evole “Sigan sin sentarse a hablar. Sigan enviando barcos con policías. Sigan encarcelando. Sigan ´a por ellos´. Ha sido todo un éxito…”
Un punto de inicio en el que la forma de actuar del gobierno Popular ha quedado claramente castigado por la propia derecha: Los votantes  de la línea constitucionalistas no han elegido la representación del PP (Xavier García Albiol), sino a un partido falangista relativamente joven en la política española: Ciudadanos,  que ha obtenido 37 escaños.  El constitucionalismo catalán se acomoda en la extrema derecha.
Los 3 únicos escaños conseguidos por  el PP, encabezado por Albiol, quien para las elecciones municipales proponía “Limpiemos Badalona”, (slogan de su campaña que aludía a expulsar a los inmigrantes residentes en ese municipio)  con una descarada línea racista, xenófoba e islamófoba)  poco tiene que ´desinfectar´ en estos momentos si no es en su propia casa.  Lo único que ha podido ´barrer´ hacia dentro el PP ha sido estos 3 escaños,  que ni le permiten hacer grupo parlamentario y le obligan a sentarse en la zona mixta del Parlamento Catalán.  Ahora ha sido el pueblo catalán el que lo ha marginado, y con él a Mariano Rajoy, que aun siendo el líder del gobierno español ha quedado en la periferia de la representación en Cataluña.
Y es que cuando la ciudadanía tiene claras sus ideas, los ataques solo han ayudado a reforzarlas. Y no se trata de cuantiosas campañas políticas, donde por ejemplo el PP ha invertido casi 1.800.000 euros, consiguiendo solo 130.000 votos más que el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal, que únicamente  gastó 1.800 euros en su campaña.   Mil veces menos.  Anecdótico.
Y lejos de lo episódico, la situación real tras los comicios del 21 de Diciembre.  Los representantes del Govern exiliados o en la cárcel no podrían personarse en la votación de investidura en Cataluña. Los 3 encarcelados deberían obtener una autorización del Supremo para su permiso extraordinario de salida. En el caso de Puigdemont y los otros exiliados, como aún permanece activa la orden nacional de detención, podrían ser detenidos al llegar, debiendo acatar las decisiones del  Juez del Supremo Pablo Llarena, instructor del caso, que podría dictar prisión para ellos. La investidura del futuro gobierno catalán queda entonces en el aire.
Ni el Sr. Rajoy ni el Sr. Puigdemont están en disposición de responder a la problemática que se mantiene en la actualidad. El primero ofrece un diálogo condicionado a que el futuro Gobierno catalán se someta ´al imperio de la ley´ y el segundo propone a Rajoy un encuentro ´sin condiciones´ fuera de España.
Se podía anticipar que actuaciones con aplicación de castigos legales e intervenciones policiales no serían la solución. Cada paso dado por el PP en esta línea y que no eran aceptados por los independentistas  lo han ido ´obligando´ a utilizar ´armas´ cada vez más agresivas y que empeoraban cada vez más la situación, hasta llegar al 155. Y ahora se ha comprobado que no ha servido para frenar la intención independentistas de muchos catalanes. El Gobierno Popular debe reconocer en este momento que existe un problema político que necesita resolverse desde  la política. Es el mismo llamado que se aconsejaba desde un principio.
El 21 D es la respuesta democrática de la ciudadanía. La pregunta que nos hacemos es la que el Sr Puigdemont lanzaba a su llegada a tierras belgas en su primera comparecencia en rueda de prensa: ¿El gobierno acatará los resultados que se obtengan en estas elecciones?
Lamentablemente, los indicios hacen dudar que así sea. Parece ser que habrá 155 para rato…