En voz alta Crónica judicial Gdim Izik: Para los defensores del horror Letrado Saad Sahli (Colegio de Abogados de Rabat)

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Saad Sahli

Ante las toneladas de agobiantes pruebas de todo tipo: audiovisuales, constatadas y relatadas en abrumadores, cabal e innegablemente fehacientes testimonio de una excepcional autoridad, desde el punto de vista estrictamente jurídico e independientemente de regateos, acrobacia y filigranas en torno a los Derechos Humanos y a solidaridades de invernadero, en tanto que jurista (abogado del Colegio de Rabat) no veo más que una alternativa para estos y aquellos defensores del horror, del crimen y de la barbarie. Esta es:

Que los polisarios, bisarios y monosarios así como los que giran en su órbita en nombre de falsos valores morales logren mostrar irreversiblemente que las 11 indefensas víctimas mortales, atrozmente asesinadas y profanados sus restos mortales en los tristes acontecimientos durante el desmantelamiento del ilegal campamento de Gdim Izik en los arrabales de Layun se habían suicidado y no masacrados por los que deben pagar actualmente ante la justicia del país.

De lo contrario, de conformidad con los usos y costumbres del derecho internacional y en el marco de nuestra más que reconocida independencia de la justicia (somos un país respetado en el mundo y no milicias al servicio de Argelia) , los juristas marroquíes ni somos menores ni sin vacunar para hacer frente a todas las imposturas bajo cualquier masacrar y de donde procedan.

De tal modo que sin demostrar con solidas pruebas que los 11 asesinados lo fueron en un suicidio y que la posterior profanación, contrariamente a todas las pruebas existentes, reconocidas por propios y extraños era una forma de honorar a los cadáveres y no, como lo corroboran innegablemente las pruebas de todo tipo, un vil acto de orinar sobre restos mortales, lo peor que le pueda ocurrir a un asesino por más horrible que pueda ser su calaña.

Sin esto, el derecho y la razón deben pronunciar su sentencia… que aquí no hay solidaridades de pandereta que cuentan.