En voz alta Gdem Izik Un complot y mil respuestas Said Jedidi

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Argelia y su Polisario han vuelto a equivocarse. Esta vez estrepitosamente en el juicio de los 23 monstruos de Gdeml Izik que se abre esta misma mañana ante  el anejo en Salé del Tribunal de apelación de Rabat.

Los dos con la complicidad de unos abogados franceses parecen estar preparados para sabotear el juicio, siendo su objetivo poner en tela de juicio la equidad del juicio reconocida por casi todo el mundo y sembrar la duda y la parquedad en cuanto a una independencia de la justicia marroquí objeto de los más explícitos elogios de los más ilustres juristas del mundo.

Ante ellos y todos los de su calaña, Marruecos, los marroquíes y sobre todo la justicia marroquí está serena, determinada a aplicar la ley en vigor y a proceder de la manera más equitativa como lo ha demostrado en sesiones anteriores.

Al otro lado, estamos nosotros: los marroquíes que todos nos hemos convertido en familiares de las 11 víctimas que exigimos, a gritos, si es necesario, que no se permita que se pisotee nuestra dignidad en tanto que ciudadanos de un país adulto y vacunado, que tiene sus leyes, sus jueces, su independencia de decisión y la debida voluntad de no permitir ningún exceso ni ninguna amalgama.

De esta forma a cualquier retirada colectiva o slogans irrespetuosos se debe responder con un aplazamiento “sin die” del juicio” al que debería suceder otros aplazamientos cada vez que el comportamiento es indebido o incorrecto.

Efectivamente Argelia, su Polisario y su jauría de defensores se equivocan: en este país nuestra equidad solo puede medirse con nuestra firmeza a defender la aplicación justa de las leyes y… nuestra dignidad.