España y sus argelinizados “Indignación” de quien no se indigna por lo propio Khalil R’Guibi

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Atados a la vida mientras que sus hermanos viven su vida en Marruecos

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

 Nunca me lo hubiera podido imaginar: españoles argelinizados o contaminados con petro-dinares y el sudor del pueblo argelino: se indignan por la aplicación de la ley en un país como Perú y no se indignan por la humillación de su diplomacia cuando se rechaza a un cónsul por “presuntos vínculos con amigos de Marruecos”.

Ni se trata de una ayuda a las explotadas poblaciones de los campamentos ni de un gesto de solidaridad con ellas, sino con una impostora, usurpadora de indetidades y de funciones internacionales. En una palabra: una delincuente.

Lo digo por la desenfrenada y desesperada campana que lleva el régimen argelino en España para presionar al gobierno español y a los españoles en general sobre su impostora “embajadora” en Perú, que no reconoce la entidad fantoche, menos aun con pasaporte y cobertura española.
Nadie se ha sentido indignado en España cuando el régimen militar argelino rechazó la candidatura del nuevo cónsul general de España en Argel “por haber tenido algunos encuentros con un amante de Marruecos: el universalmente conocido escritor Juan Goytisolo”.
Argel tiene su ley y la hace con quien quiere. España o parte de ella no tiene más que acatar las decisiones de los militares argelinos. Se les ha confiado sus milicias polisaristas y allí están los que se indigna de una decisión soberana de un estado soberano como Perú para con una impostora que usurpa identidades y se dedica a actividades proselitistas.
Como los israelíes, los polisaristas entran a un país con pasaporte ajeno y actúan con ideología propia. Un delito pasivo de anos de prisión firme.
Las coas de los otros… es lo que parece interesar, en estos tiempos de crisis con la correa bien apretada y los ojos fijos donde brille el euro o el dinar argelino.
Ni Cataluña y su referéndum el primero de octubre próximo, ni la humillación argelina a la diplomacia española al rechazar la candidatura de un ex embajador ante la UNESO y una celebridad literaria ni siquiera las repetidas bofetadas e inmiscuicion en los asuntos internos del país parece interesarlos. Al Sahara o al charco…
 
 
 
 
 

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