España/Marruecos ¿Por qué es necesaria una prensa marroquí de expresión española?

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No cabe la menor duda de que existen no pocas dificultades de comunicación entre los españoles y los marroquíes, lo que hace acuciante para los interesados en las relaciones bilaterales, la necesidad de  formular preguntas pertinentes a fin de comprender y, eventualmente, buscar las soluciones a los obstáculos ante un entendimiento mutuo basado en respeto mutuo y la cooperación fructífera.

Mokhtar Gharbi: Redaccion Tànger
 El panorama general en España está más o menos claro para los marroquíes, pese a que la imagen de nuestro vecino se difunde en una sola línea, la expresada por una sola lengua, el castellano, a través de los medios de comunicación u otros, o sea, la visión española, tanto en los asuntos internos, como los nuestros, tiene un enfoque bastante claro. El problema reside en que la sociedad española se deja llevar arrastrada por lo que se les presenta en los medios de comunicación o por el discurso político de algunos actores de diferentes tendencias, que son interceptadas fácilmente por los marroquíes, lo que produce una reacción rápida en la sociedad marroquí, y no necesariamente a nivel oficial.
 Por otra parte, no es un secreto para nadie que la imagen de Marruecos en España es muy confusa y distorsionada, por lo que los intentos de acercar las ideas chocan con varios obstáculos. Esta realidad es uno de los dos objetivos a los que se debe prestar la mayor atención y análisis, el segundo es bipolar: Por un lado, acercar la realidad marroquí a nuestros amigos y vecinos españoles, por el otro, facilitar informaciones a los marroquíes relacionadas con España, como nación y con los españoles como pueblo. Todo esto apuntando a los lados positivos, y si es necesario con tono crítico.
 Así, la difusión de las dos imágenes, de un lado a otro, puede corregir los estereotipos e ideas preconcebidas que tienen los dos pueblos el uno hacia el otro. Esto facilitará el entendimiento mutuo de ambas culturas y mentalidades, ya que tenemos muchas cosas en común, además de compartir tantas tradiciones, costumbres, sobre todo, un legado.
Esto puede aportar muchos beneficios a los dos pueblos y supone la posibilidad de multiplicar los puentes de amistad y colaboración entre los dos países vecinos. Los marroquíes no atacan ni a España ni a su pueblo, porque los marroquíes conocen mejor a España, mientras los españoles no se esfuerzan en conocernos.
     A nivel oficial, entre los dirigentes políticos de España, hay suficiente entendimiento, que saben de qué se trata cuando se trata el expediente marroquí. Saben que hay muchos intereses en común y en juego y son conscientes de la confianza que debe reinar en las relaciones entre las dos partes. Hubiese sido constructivo que la prensa comprendiera también esta ineludible realidad.
 Esperemos, pues,  vencer una realidad que prevalece en este asunto, expresada, hace tiempo, y con razón, por nuestro colega, el escritor y periodista, Said Jedidi: “En una palabra: si alguien preguntara por el interés que suscita hoy en día en Marruecos la lengua española, la respuesta no podría ser otra: mucho más de lo que se ha dicho hasta ahora, pero menos, mucho menos de lo que debiera de ser”.

Además, somos conscientes de que las autoridades marroquíes responsables de  la cultura tienen una mirada distorsionada sobre la cultura española, considerándola como de segunda. Más aún, en otra entrevista el mismo Said Jedidi dijo lo siguiente “Los que escribimos en español somos marroquíes y nuestro producto literario es marroquí escrito en español pero no parece que esto haya podido interesar a alguien en este país. De tal modo que todos los que escribimos en español, unos más que otros, somos simples francotiradores. Pero aquí la responsabilidad es, tanto de Marruecos como de España”.

 Las relaciones entre España y Marruecos, tantas veces envenenadas a lo largo de la historia por prejuicios alentados por políticos impresentables, deben ser cuidadas con esmero por los estados. Además se debe encarar dinámicas que incidan en la eliminación de prejuicios para que, marroquíes y españoles, nos miremos sin desconfianzas ni parquedad, con arreglo a unas relaciones que no sólo deben basarse en intereses estratégicos, sino en la verdadera naturaleza de las mismas. Estamos unidos por lazos históricos fraternales y eso debe servir de base para poner énfasis en lo que nos une como sociedades vecinas, llamadas a cooperar màs mejor.