Esther Bendahan: Madrileña con sangre Tetuaní Desde Madrid

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 Dejarse llevar por  las sensaciones es a veces aconsejable. Paseaba en una tarde de verano cuando vi un letrero que me atrajo la atención. Centro Sefarad de Madrid. Una bandera enorme, un edificio histórico y una puerta poderosa. Me sentí pequeño y dubitativo. Miraba aquello y continué mis andadas.

Miraba aquello y continué mis andadas. Me alejé unos metros. Mi mente me exigía que me vaya, mi corazón me rogaba que vuelva. Típica pelea entre el bien y el mal que zumba los dos oídos. La cabeza acaba siendo un bombo y finalmente son las piernas las que te llevan a un sitio o a otro,” Paradoja de la vida”. No volví a tener contacto con la Comunidad Judía desde que estuve en Tetuán. Serán gente estirada estos o como aquella tan simple y sencilla. Decidí volver y que sea lo que Dios quiera. Pero esta vez con más nervios, una gota de sudor se deslizaba en  mi espalda. Mi corazón latía un poco más fuerte pidiéndome que me vaya y mi mente respondiéndole  que ya era tarde. Otra paradoja de la vida “nunca sabemos lo que queremos”. Subí unos peldaños y me dispuse a pasar el control de seguridad. Sacar las llaves, las monedas, quitar el cinturón, dejar el teléfono y sentir las miradas del guardia tiene su aquel. Me acerqué a la recepción. Semblante  serio, dejó el periódico que llevaba en la mano y me preguntó lo que deseaba. Acostumbrado a las típicas respuestas de otras instituciones españolas, iba a coger las escaleras. Serán  más fáciles de bajar que de subir. Normalmente para despacharte de forma sibilina te dan una dirección de correo para coger cita. Me costaba responderle. Mi lengua recriminaba a mi mente y a mi corazón que a ella nadie le ha consultado tal decisión. Se negaba a hablar. Pasaban las milésimas de segundos y habría que darle una respuesta al señor que empezaba a inquietarse. Sólo se me ha ocurrido decirle que quiero hablar con algún responsable. Me sorpresa fue cuando le vi coger el teléfono y empezar a hacer algunas gestiones. Instantes después vino una persona. Me tranquilicé al verla sonreír. Me saludó y se presentó: Esther Bendahan, Directora de Programación Cultural del Centro Sefarad de Madrid. Bastaron cinco minutos para darme cuenta que era una persona afable, cercana y accesible. Me contó que los mayores Tetuaníes y Tangerinos del Centro firmaron un pacto de amistad y paz para dejar de lado la rivalidad que siempre existía entre ellos cuando vivían en Marruecos. Sentía las ganas de hacer cosas y buscaba la forma  para ello. Llevo tres años sin verla y parece que lo ha hecho. En su estantería hay otro libro y ya van tres. 

Mañana lunes 20 de febrero del 2017 lo presenta a las 19h  en la librería Lee situada en el paseo de la castellana 154 de Madrid titulado escuetamente “Tetuán “la memoria Sefardí. Jacobo Israel (escritor y editor) y José Antonio Martín “Petón” (escritor y periodista)  la acompañarán en la presentación del libro.

Editado por Editorial Confluencias ubicada en Almería y creada en el 2009, el libro narra recuerdos de niñez, plasma personajes de época como Sol Hachuel (1817-1834) y cuya historia fue  una inspiración para pintores y escritores de la época, episodios como la trágica travesía del Pisces, referencias a muchos buenos amigos. Incluso viene una  dedicación  al Atlético de Tetuán,” Mogreb Al Tetuaní actualmente”, que llegó a jugar en Primera División en la temporada 1951/1952. A todo esto describe  sus emociones y sentimientos en las dos veces que ha vuelto a Tetuán. Pasear por El mellah » Judería », Msala y calle Luneta le habrán inspirado y reavivado en ella recuerdos de antaño. 

A buen seguro, el libro será entretenido y muy emotivo.