Fin de Trayecto El gofio de la discordia Reflexión Ignacio Ortiz Palacio (*)

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Un verdadero Estado para constituirse como tal, tiene que reunir como exige para ello el Derecho Internacional: territorio, población y gobierno autónomo. En este caso ¿qué República puede representar a una parte de la población saharaui que se encuentra en un campamento de refugiados en otro país?

 

Infomarruecos/Conacentomarroqui

 Recuerdo cierto fragmento de la intervención de un peticionario ya fallecido durante la IV Comisión del Comité de Descolonización de la ONU –donde se trata la cuestión del Sahara– en el año 2010.

En ella, este recordaba una ayuda del Gobierno vasco durante la pasada década de 10 millones de euros al Frente Polisario en concepto de “amejoramiento de los transportes públicos en los campamentos de Tinduf”. Y recalcaba “transportes públicos en el desierto, 10 millones de euros”, curioso.
    Hace escasos días se conocía la noticia de que el Cabildo de Gran Canaria había aprobado en el pleno la ayuda de un millón de euros en gofio con el mismo destino. Aunque todas las comunidades autónomas son muy solidarias en mayor o menor medida con el pueblo saharaui, el Polisario, por razones obvias, tiene en los nacionalismos periféricos de este país sus grandes apoyos. Más allá del mencionado País Vasco o Cataluña, el caso de Canarias resulta elemental por historia, cercanía y la cantidad de saharauis que acoge. Pero, ¿toda esa ingente cantidad de dinero en gofio? “Un millón de euros en gofio es mucho gofio” recalcó el portavoz popular Felipe El Jaber durante el pleno, cuyo grupo votó en contra de la propuesta. El Consejero de Solidaridad, Carmelo Ramírez, alegó motivos nutricionales, aunque incidió en que este “será suministrado por empresas grancanarias”.
     Lógico, un alimento tradicionalmente canario no va a proceder de otra parte del mapa. De paso, se hace llegar una nueva ayuda extra a la población saharaui con cuyos representantes dicho consejero tiene una especial afinidad. Francamente, desconozco si aquellos 10 millones del Gobierno vasco para transportes en el desierto fueron a parar a las arcas de empresas vascas o qué destino final tuvieron. Pero no estaría mal que el concepto de las ayudas en estos casos fuese un poco más diáfano ya que resulta cuanto menos algo difuso. Efectivamente, un millón en gofio es mucho gofio. Y si así fuere cabría preguntarse si la ayuda no está mal diversificada y si con ese millón no se podrían atender otras necesidades de la población destinataria, o si en definitiva el nacionalismo quiere barrer para casa y su Consejero de Solidaridad matar dos pájaros de un tiro.
     Hablando de necesidades de la población, los votos en contra de los populares venían precisamente por esta cuestión. El propio El Jaber, en una nota de prensa previa emitida por su grupo recalcaba que “la prioridad del Cabildo debería ser la lucha contra las bolsas de pobreza que todavía existen en la Isla, o la atención a muchas familias”. Por poner un ejemplo, hace unos meses nos encontramos con el caso de la denegación por parte del Cabildo de 20.000 euros a la Asociación de Diabéticos de Las Palmas, una cantidad irrisoria pero reveladora que en anteriores años sí se había concedido.
      No me cabe duda de que la solidaridad ante todo debe ser internacional, y puedo entender que ese dinero revierta en empresas canarias. Pero el 13% de la población canaria sufre patologías relacionadas con la diabetes, y estoy convencido de que el cupo con el Sahara está más que cubierto, ¿acaso no debe revertir esa solidaridad también en el ciudadano medio canario que sufra necesidades de cualquier tipo? El pasado junio se anunció que el Cabildo de Gran Canaria, para este 2017, destinaba a través de dicha consejería 2,1 millones de euros para alrededor de 80 acciones solidarias que desarrollarían medio centenar de ONG en 30 países. Entre ellas ya figuraba el Sahara.
     El Cabildo incrementaba así la partida destinada por ese concepto a casi el doble con respecto a los 1,1 millones de 2016. Pocos días después, el pasado 29 de junio, aprovechando la visita de los representantes saharauis Ahmed Bujari y Aminatou Haidar para una conferencia organizada por el Cabildo de la mano del propio Ramírez, su Presidente anunció que se había dispuesto de una partida de un millón de euros, destinados a paliar las graves carencias de productos básicos en los campamentos. Aunque todo induce a creer que se trata del mismo millón sobre el que ahora se polemiza, a la vista de lo sucedido en el pleno del pasado 24, y las explicaciones dadas por el Consejero en el mismo, no queda muy claro si hablamos del mismo dinero.
     No estaría de más una aclaración de si lo prometido en junio sin votación es lo mismo que lo concedido en noviembre con ella. O si directamente hablamos de 2 millones distintos, aparte de lo contemplado en las cifras anteriores. Y si, finalmente y a la vista de los hechos y la suma de las cantidades, existe cierta desproporción en los destinatarios de estas ayudas, por una cuestión meramente personal del consejero Ramírez hacia el Sahara, en detrimento de otros potenciales destinatarios de las mismas. Ante tanta opacidad no resulta extraño pues la abstención de Podemos en la votación, algo sin duda significativo tratándose del tema que se trataba.
    Si las justificaciones de Carmelo Ramírez en el pleno fuesen ciertas, y el dinero procede de un acuerdo confidencial NC-PP con la mediación directa de Mariano Rajoy, el Consejero consigue dos cosas. Por una parte, airea de forma un tanto inicua un acuerdo secreto, dejando en evidencia al Presidente del Gobierno frente al vecino Marruecos –lo que conociéndole y tratándose de este asunto en concreto habrá gozado sin reparo alguno–. Por otra, transforma en un disparo en el pie las críticas previas del grupo popular al Cabildo por ese millón, al convertir Ramírez al mencionado Rajoy en destinatario inesperado de las mismas a través de esa particular argumentación a posteriori.
    Sinceramente, me extrañaría mucho que el PP de Gran Canaria criticase previamente vía comunicado esta cuestión, a sabiendas de que el responsable en la sombra fuese nada menos que su Presidente nacional. Sobre la ayuda en cuestión tengo mis dudas. Esa enorme cantidad de gofio subvencionada se regulará a través del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, eso queda cristalino. Lo que ocurre es que una vez canalizada a su correspondiente destino veremos cómo se administra. Llegados a este punto no creo que sea necesario recordar el informe realizado por la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) desclasificado en 2014. En el mismo se acusaba al Polisario de malversación y venta de alimentos humanitarios durante el periodo 2003-2007, siendo parte de esas ayudas vendidas en mercados negros de Argelia, Mauritania o Mali. Prácticas que muchos saharauis denuncian que hoy en día siguen ocurriendo. Esperemos que la espléndida solidaridad canaria no acabe en manos de los amigos de lo ajeno y sí en la población que de verdad lo necesita, porque tratándose de los dirigentes saharauis todo es posible. A los hechos me remito.
     * Publicado en La Provincia de Las Palmas en la edición del jueves dia 30 de noviembre 2017.
      Escrito por Ignacio Ortiz, (licenciado en Ciencias Politicas por la universidad de Murcia, Politólogo y Vicepresidente del Fórum Canario Saharaui).
     De acuerdo con la intervención en la comisión del Cabildo Insular, sobre la concesión de ayuda al Polisario.