Gran Mezquita Hassan II de Casablanca  Por CHRISTIAN KRATZER (*)

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 Muchos calificativos me vienen a la cabeza al recordar la Gran Mezquita Hassan II de Casablanca: majestuosa, espectacular, grandiosa… Es una auténtica maravilla y por eso he decidido dedicarle esta entrada.
   La situación de la mezquita sobre una península artificial se debe a que Hassan II, que la mandó construir, se inspiró en un verso del Corán que habla de que “El trono de Dios se erigió sobre las aguas”. Desde el exterior tiene una vista increíble, parece una isla en medio del mar. Fue diseñada por el arquitecto francés Michel Pinseau, el mismo que proyectó el pabellón de Marruecos en la Exposición Universal de Sevilla. Su construcción duró ocho años, siendo inaugurada en 1993 coincidiendo con el día del nacimiento del profeta Mahoma.

Características de la Gran Mezquita Hassan II

   La Gran Mezquita Hassan II se ha convertido en un símbolo para la ciudad. Se eleva imponente sobre Casablanca pudiendo ser observada desde cualquier punto de la ciudad. Es la segunda más grande del mundo islámico, después de la Meca en Arabia Saudita; y su minarete cuadrangular, de tejas verdes que alcanza los 200 metros, el más alto. En su cima, por las noches se proyecta un rayo láser que marca la dirección hacia La Meca, con un alcance de unos 30 km.
   Ya empieza a sorprender cuando nos acercamos a ella y se comprende que en su construcción trabajasen unos 2.500 obreros y 10.000 artesanos, llegados de todo Marruecos, que elaboraron los elementos decorativos del interior usando para ello materiales como madera, escayola, mármol o granito.
   Pero la grandeza de la mezquita está en su interior. En la sala de oraciones, con capacidad para más de veinte mil fieles, 78 pilares sostienen un techo de madera de cedro que cuenta con un sistema de apertura que suele abrirse en verano, pudiéndose así contemplar el cielo desde el interior.

En la parte inferior de la mezquita se encuentra la zona de abluciones en la que destacan 41 fuentes de mármol y paredes de estuco. Normalmente los fieles usan los grifos de la pared para las abluciones anteriores al rezo, ya que estas fuentes sólo se usan en ocasiones especiales. El hamamm no está abierto al público, es decir, sólo lo construyeron para que la visita turística fuese más completa. En todos los lugares de la mezquita está presente la riqueza del trabajo de los artesanos marroquíes: madera tallada, celosías, azulejos, frescos y mosaicos de formas geométricas, estucos…

Y Algunas curiosidades más… En su construcción también se han utilizado las últimas tecnologías, por ejemplo resistencia a terremotos, puertas eléctricas, el suelo está provisto de calefacción radiante y el minarete cuenta con un ascensor rápido en él se llega a la cima en un minuto. Además dispone de altavoces para amplificar la voz del imán que están perfectamente integrados en los artesonados de las columnas, las impresionantes lámparas de cristal de Murano, que cuelgan de la sala de oraciones, pesan unos mil kilos y el edificio tiene 25 puertas de titanio y latón.

El conjunto tiene también una madraza, una biblioteca especializada, un museo nacional, varias salas de conferencias y un aparcamiento subterráneo.
    Y después de todo esto, ¿cuánto creéis que ha podido costar? Pues sí, una barbaridad. Fueron unos 505 millones de euros que se financiaron por suscripción pública, el resto fue aportado por empresas, particulares y por el Tesoro Real.
Datos prácticos
   Como imagino que sabréis, es la única mezquita de Marruecos que está abierta a los no musulmanes. Eso sí, sólo es posible recorrerla mediante visita guiada. Ésta se desarrolla en tres idiomas: inglés, francés y español. Los guías suelen hablar bastante bien el castellano y explican, no sólo lo que vemos, sino también el Ramadán, el rezo separado de hombres y mujeres y el Corán. Les podéis hacer todas las preguntas que queráis.

En relación a los horarios, las visitas se realizan todos los días, excepto los viernes, en horarios de 9:00, 10:00, 11:00 y 14:00, y en verano hay otra a las 15:00. Durante el Ramadán se reducen las visitas, normalmente a las 9:00 y 11:00.

El precio de la entrada es de 120 dírhams (unos 11 euros). Hay tarifas especiales para estudiantes, 60 dírhams, pero es necesario presentar el Carné de Estudiantes Internacional, y para menores de 12 años, 30 dírhams. Es posible pagar con tarjeta de crédito.

Algunos consejos
Es importante recordar que es un templo de gran significado religioso y es recomendable mostrar respeto en todo momento. Y esto se hace extensible al vestuario: se debe llevar calzado cerrado y pantalón largo. Las mujeres no tienen por qué cubrirse la cabeza.

Ah!! Es aconsejable llevar calcetines, aunque dan bolsas de plástico, ya que hay que quitarse los zapatos para acceder a las sala de oraciones.

Los alrededores son también bonitos. Cerca hay una réplica del Rick’s Café, el cabaret que aparece en la película Casablanca que, aunque fue rodada en su totalidad en Hollywood, todo el mundo creyó que se rodó en Marruecos.
    Y ya sólo deciros que es una visita que merece la pena realizar, la Gran Mezquita Hassan II es una obra maestra de la arquitectura arabo-musulmana y, tanto desde fuera como de dentro, ofrece una imagen espectacular.

Fuente: www.sientemarruecos.viajes
 Sobre el autor
Mi nombre es Christian Kratzer y soy de origen alemán, pero desde joven me dediqué a recorrer los cinco continentes, visitando países como Tahití, Brasil, Japón o Nueva Zelanda, hasta encontrar en Marruecos el país ideal con el que ofrecer experiencias. Soy agente de viajes y redactor en Siente Marruecos.