Hassan II, España y el español   Testimonio personal

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En una crónica anterior expliqué como el difunto rey Hassan II me había corregido durante la traducción simultánea de una de sus entrevistas a Joaquín Estefanía, entonces director del diario español El País.

  • He dicho “Trika” y no “ Al Irz”, me cortó con un tono suave, casi paternalista

  • El legado, corregí milagrosa e inmediatamente.

  • Esto, me tranquilizó

En marruecos no conozco a muchos hispanistas o hispanófonos que matizan o pueden matizar entre las dos palabras y las dos concepciones.

Dicho con otras palabras: El difunto Hassan II sabía mucho español pero su afán que rozaba la obsesión negativa y rechazo que rozaba  de perfeccionamiento la alergia conjugados con su in quebrantable opción del protocolo, le impedían expresarse en una lengua en la que no podía decir lo que quería decir de la mejor manera.

De hecho, lo corrobora el hecho que nadie conoce que al difunto monarca se le traducía lo que decía al español pero no del español para él. Es decir: lo comprendía perfectamente y no era indispensable dilapidar esfuerzo e imaginación.

Seguia con los gestos de la cabeza y muy a menudo con miradas de genio las preguntas. Marcaba una breve pausa como para decir al traductor “he comprendido” y respondía en un perfecto árabe o en francés. En el caso de las entrevistas en español; en francés.

Y justamente en su afán de perfeccionamiento, hasta en los más mínimos detalles el difunto rey recurría al traductor como por ejemplo “ ¿pregúntale cuando se va y en donde se va? Conocía de antemano y mejor que nadie la respuesta a las dos partes de la pregunta y era capaz de formularlo en un acento español que poco…muy pocos conocían o hayan escuchado alguna vez.

Eran secretos de los grandes que nunca comparten con nadie.

Yo mismo, debo confesarlo, siempre sentí una irresistible tentación de escucharlo hablar en español… tal vez S.M Juan Carlos ha tenido este privilegio y era el único.