Infomarruecos y Conacentomarroqui presentan La novela 11-M: Madrid 1425 De Said Jedidi Capítulo Quinto (V)

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       Hasta ahora nadie logró resolver la ecuación paro-trabajo-emigración en Marruecos. La psicología del humor marroquí al respecto es, a más de un titulo ilustrativa. Por ejemplo cuentan que un rico empresario que atravesaba la Calle Mohamed VI en Rabat, principal arteria de la capital marroquí, al llegar a la altura del Parlamento se encontró en medio de una multitudinaria manifestación de los parados. Crisis de conciencia o deseo de ilustrarse, el empresario ordenó al conductor parar el vehiculo, abrió la portezuela y llamó a uno de los manifestantes:

  • Tú, ven aquí.
  • Si señor.
  • Toma mi tarjeta. Mañana a las nueve de la mañana ven a mi oficina y te daré un trabajo bien remunerado.
  • ¡Parece mentira! aquí hay más de cinco mil manifestantes y sólo me has visto a mí.
      La paradoja migratoria queda con esta anécdota medio explicada. La mayoría de los «pasajeros» de las pateras y de los cayucos creen que lo difícil es atravesar. Una vez «allí» se les recibirá con palma. De donde la elevada cifra de los marroquíes en el vecino país.
En efecto, frente a los 51.145 argelinos o los 46. 145 pakistaníes, los residentes marroquíes en España alcanzan la muy electoralista cifra de 644.688 y el flujo aumenta[1].
En el 2004 y mucho antes, una fuerte polémica comenzó a cobrar cuerpo en el seno de la Comisión Islámica, cuya reforma muchos, especialmente la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) han combatido a capa y espada.
Sus órganos, como los de su homóloga componente de la Comisión islámica, la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) nunca fueron elegidos democráticamente además de que sus diferentes visiones del Islam hacen, como lo ha calificado la misma administración española, de « insostenible».
Ni en el seno de las mil y una asociación y entidades musulmanas ni en el Ministerio español de Justicia, donde se entiende que « los musulmanes son  los que se articulan.    La decisión la deben tomar ellos y no el Estado»[2] se ignora que en el hipotético caso de que se optara por las elecciones, los marroquíes ostentarían el control de los musulmanes de su vecino del norte.
El 11-M no pudo constituir ningún punto de inflexión en la función de la imagen de los musulmanes marroquíes de España ni los posteriores arrestos pudieron alterar las crecientes coordenadas de la exigencia de reforma de este organismo, clave para el Estado español.
Desde  mediados del 2002 en los barrios periféricos de la capital española, habitualmente habitados por una mayoría de marroquíes, irrumpen nuevos «exiliados» con diferentes acentos y distintas formaciones dogmáticas.
Poco a poco, sin que nadie lo sintiera, la «pleitesía» comenzaba a cambiar de significado y de sentido. La impostura confesional conquistaba la moderación ideológica.
Los que no seguían la corriente expresaban en voz alta y en toda ocasión sus quejas y sus inquietudes. Algo se movía en Somos agua. Algo invadía Leganés. Algo se extendía como la peste por donde se proclamaba «Allah Hu Akbar»[3]. La inconciencia juvenil y una irresistible atracción por la aventura y la curiosidad constituían un terreno fértil para la propagación de ideas que ningún clarividente prodigó en el país natal.
El síndrome de la discordia y la contrariedad de las opiniones presagiaban lo peor. De lo que eran, Afganistán y Chechenia se han convertido en dorados del pensamiento suicidiario.
Falsos profetas que predican la violencia y el horror. Falsos fieles que inculcan el pecado y la profanación. Falsos maestros que enseñan el error y la perversidad.
De este modo comenzaban a aparecer los primeros indicios del odio y de la iniquidad. Los hermanos de ayer se veían de reojo y los que no siguieron los retos fueron acusados de mil perjuicios.
La filosofía del terror eclipsaba toda cultura de tolerancia, eclipsando la lógica del compromiso y de convivencia pacífica. De nada servían los consejos prodigados insistentemente por Mansur, Haj Ahmed y otros francotiradores de buenos auspicios. La avalancha extremista arrasaba todo a su paso.
La confusión del Estado español entre laicidad y abstencionismo[4] impulsó de manera absolutamente impresionante la arquitectura, cada vez más creciente, de los discursos de la violencia y del desorden.
  • ¿Has escuchado al nuevo imam?
  • Primero no es el nuevo imam, sino un usurpador. Pidió a Haj Ahmed que le dejara pronunciar aquel diabólico sermón y…
  • ¡Hombre! Tanto como diabólico
  • Escúchame, hijo, el término es suave y exageradamente amable. Quien venga hasta esta tierra para no ver en el Islam más que el Jihad, no me digas que es inocente.
  • Yo no digo nada, pero…
  • Sin excepciones, te lo ruego, debes exhortar a tus amigos a dejar de escuchar a este Satán y a los de su calaña.
Ofensiva y contra-ofensiva. Entre ambas ingenuos espectadores que esperan el argumento convincente. La proliferación de las injusticias y de incondicionales apoyos a Israel y a quien mostrara odio alguno contra los musulmanes inclinaba la balanza en favor de los alérgicos a la paz y a la concordia.
  • ¿Has visto las noticias?
  • ¿Qué noticias?
  • El Telediario de la Primera.
  • No ¿Por qué?
  • Israel ha vuelto a bombardear los territorios palestinos.
  • No es nuevo.
  • Ya lo sé. Lo nuevo es que a excepción de China y Rusia los demás miembros del Consejo de Seguridad se opusieron a una resolución que condenara el nuevo genocidio.
  • Tampoco es nuevo.
  • ¿En tu opinión que es lo que puede ser nuevo?
Reflexión gratuita seguida de un humor envuelto en signos y reflejos:
  • Dijo que nos acusan de no conocer a nuestras esposas hasta el día de la boda. Es cierto. Pero ¿Quién de ellos puede pretender conocer la suya incluso después de lustros?
  • Humor machista. ¿Sabes lo que te digo? Que eres un chorizo.
Preguntas y respuestas. Preguntas y mensajes. Preguntas y posturas. No poca gente se ha «tragado» lo de «podemos….».
El profeta Sidna Mohammad dijo: «La incredulidad existe siempre entre nosotros. Maldito sea quien la provoque».
 Los que la provocaron han venido de lejos. Actuaron en una total y paradójica impunidad y cosecharon los frutos de su siniestra obra ante la mirada impotente de unos y la complicidad involuntaria de otros.
Las campanadas en el mundo de la negligencia de muchos se quedaron sin eco y la arriesgada acción de otros, huérfana[5] por la simple aunque irracional razón de que la juventud musulmana inmigrante no estaba inmunizada ante tan siniestra doctrina de intolerabilidad e intolerancia.
La inmensa mayoría de los jóvenes inmigrantes marroquíes sentían un respeto y una admiración inexplicablemente religiosa por los que creían símbolos de su país de origen[6].
Eran moldeables pero nadie juzgó oportuno intentarlo.
Todo quedó en el recuerdo de un 24 de enero de 1977[7]
 
[1]  Ana del Barrio en  El Mundo (16-3-2009).
2José Manuel López, Director de la Fundación Pluralismo y Convivencia que depende del Ministerio de Justicia de España.
3 Dios es grande.
4 Instando a la reforma de la Comisión Islámica, el Doctor en derecho Jiménez Aybar lo advierte a las autoridades españolas.
5 Durante los reportajes del autor en Somos agua y en Lavapiés  se han recogido testimonios de dos personas: un F’kih en situación irregular en España y un dueño de un restaurante que le revelaron que arriesgarán sus vidas, presentando recursos judiciales por lo que llamaban « extraños personajes orientales que intoxican a nuestros hijos y e nuestra juventud».
6En sus reportajes por los barrios en que residía una mayoría de los marroquíes, por ser de la televisión marroquí, el autor era recibido con honores dignos de un jefe de Estado.
7 Atentado de la calle de Atocha.
 
 
 
[1]  Ana del Barrio en  El Mundo (16-3-2009).
[2] José Manuel López, Director de la Fundación Pluralismo y Convivencia que depende del Ministerio de Justicia de España.
[3] Dios es grande.
[4] Instando a la reforma de la Comisión Islámica, el Doctor en derecho Jiménez Aybar lo advierte a las autoridades españolas.
[5]  Durante los reportajes del autor en Somos agua y en Lavapiés  se han recogido testimonios de dos personas: un F’kih en situación irregular en España y un dueño de un restaurante que le revelaron que arriesgarán sus vidas, presentando recursos judiciales por lo que llamaban « extraños personajes orientales que intoxican a nuestros hijos y e nuestra juventud».
[6] En sus reportajes por los barrios en que residía una mayoría de los marroquíes, por ser de la televisión marroquí, el autor era recibido con honores dignos de un jefe de Estado.
[7] Atentado de la calle de Atocha.