Inmigración: niños no-acompañados: Lejos de JJ Imbroda… cerca de la realidad y del realismo

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Said Jedidi es periodista y escritor, Embajador de la Paz del Circulo Universal de Embajadores de la Paz y Presidente nacional de la Union Internacional de escritores en castellano

 

La primera autoridad del enclave ocupado de Melilita quiere cerrar la frontera… no de Melilia, sino de toda España, con Marruecos.

Viniendo de donde ha venido, no creo que esto pueda sorprender. Lo que si nos deja perplejos, a unos más que a otros, es cuando Imbroda afirma “que ello afectará a los dos países, a Marruecos más que a España”.

Puede que tenga razón aunque a nosotros nos cuesta creerlo porque el contrabando de todo y de todos viene de Melilia a Nador y no viceversa y que el enclave y su paisanaje vive y se enriquece de esto.
Pero,  dilatación de lenguas… inútilmente aparte, debemos reconocer que el problema es serio… muy serio incluso y la solución, como ya había tenido lugar desde hace lustros es una cooperación bilateral en materia judicial y no, escabuchando lo que pudiera decir un Imbroda que podría incluso sugerir a Madrid cortar sus relaciones con su vecino del sur.
Algo, pues, se debe hacer, lejos de Imbrodas y cerca del realismo, la distensión, la cooperación y la entreayuda.
Debido a lo cual estimo conveniente volver a publicar una ponencia que había pronunciado en Cádiz al respecto:
MENORES NO-ACOMPAÑADOS Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MARRUECOS
Conferencia de Said Jedidi en Cadiz en el marco del proyecto Ad
(Actualizado hoy miércoles 11/10/2017
Para evocar el impacto en los medios de comunicación en Marruecos de los menores no acompañados en España es necesario admitir antes la complejidad del problema, de donde la ya casi folklórica reticencia de, tanto del país emisor, como receptor.
 Complejo, porque la demografía deficitaria en España, exponencial en Marruecos (u otros países del Magreb), ha constituido un terreno abonado para la incertidumbre y la confusión jurídicas en la materia y para las llamadas ahora políticas de intervención. Además, está prácticamente demostrado que estos “inmaduros exiliados voluntarios” buscan en los dorados anhelados, no vivir mejor, sino simple y racionalmente sobrevivir alterando considerablemente el planteamiento objetivo de las coordenadas de la inquietud. Una inquietud relativa en función de la prensa del país y a menudo de la línea editorial o de los intereses en que se enmarca esta prensa.
 No obstante, hay en esta problemática nuevos valores añadidos que consisten, entre otros, en la voluntad política. Y como se sabe cuando hay voluntad política, siempre hay milagros.
 En efecto, desde hace tiempo, la vulnerabilidad de la situación de estos menores marroquíes no acompañados en España ha comenzado a interesar tanto a la prensa escrita que pese a sus escasos medios se imagina fórmulas como a los medios de comunicación audiovisuales marroquíes que, de vez en cuando y cuando en vez se ocupan del tema de manera más o menos objetiva pero también de la nunca justificada hostilidad de algunas Organizaciones No gubernamentales que no cesan de estigmatizar los esfuerzos de los dos países para encontrar soluciones lo que tiene a menudo impactos considerablemente negativos sobre la manera de informar o de relatar en cierta prensa en Marruecos, pero también, y quizás sobre todo en España.
 Cierta prensa porque, tanto en España como en Marruecos, muchos órganos de prensa se han ocupado del tema de manera seria, consecuente y conforme a la realidad de lo que ocurre, lejos de intereses políticos de algunos partidos opositores o de voluntad de perturbar el excelente momento de las relaciones bilaterales entre España y Marruecos.
 Cierta prensa porque en esto de la inmigración, y muy especialmente la de los menores no acompañados se ha escrito y se ha relatado en la radio y la televisión instrumentalizaciones que no sólo sorprenden, sino a menudo perturban.
Y por último cierta prensa porque, en este problema de los menores no acompañados como en el resto de los expedientes litigiosos entre Madrid y Rabat, ha habido y sigue habiendo plumas, voces o simplemente imágenes elaboradas conforme a intereses políticos o a posturas partidistas.
O sea! Los más y los meno.
 Pero las cosas van cambiando, paulatina pero ineluctablemente y como botón de muestra el acuerdo durante la Octava Comisión de Alto Nivel Hispano-marroquí que tiende a establecer un marco de trabajo común en los dominios de prevención de la inmigración de los menores no acompañados, de su protección y de su retorno voluntario asi como en materia de financiación de las medidas de acompañamiento ( es decir protección y repatriación asistida) y de las acciones de desarrollo socio-económico de las regiones de origen de los menores no-acompañados y que fueron, en su momento, amplia y objetivamente analizadas, comentadas y yo diría incluso positivamente acogidas por la prensa marroquí tanto la oficial u oficiosa como la opositora.
 O sea: Un reconocimiento de esta prensa al esfuerzo de imaginación, a la voluntad común de encontrar soluciones a los problemas y no problemas a soluciones. Esto en Marruecos y es más porque los marroquíes y más exactamente la prensa descubren cada día que el problema de los menores subsaharianos no acompañados comienza a tomar dentro de Marruecos una dimensión realmente alarmante. Algo que, hasta ahora, sigue sin estadísticas, sin precisiones ni suficiente atención, requisito indispensable para interesarse al tema y para comenzar la búsqueda de soluciones.
 En España de manera general el tema de los menores no acompañados ha sido percibido, tratado y comentado siempre de manera parcial, fragmentaria y en todo caso conforme a lo que yo llamaría la “línea editorial para con Marruecos” o en el más honesto de los casos inadecuada por basarse en ideas preconcebidas por la inmensa mayoría de los medios de comunicación, como si las soluciones nunca deben ser noticia.
 Y es posible porque como establece la deontología de prensa en Estados Unidos la noticia consiste en que el hombre muerda al perro y no lo contrario.
 En efecto, en la prensa tanto en occidente como, desde hace años, también en oriente, los problemas, los errores y los escándalos brillan más que las soluciones y a menudo constituyen un polo de más atracción y sobre todo… de más ingresos.
 En cambio, por lo menos en Marruecos, por razones puramente geopolíticas, el informe del Consejo Consultivo de Derechos Humanos sobre el flujo de la inmigración que atraviesa Marruecos hacia la otra rivera del Estrecho o hacia Canarias y en el que el Consejo deja patente que más del 95% de los clandestinos subsaharianos entran a Marruecos procedentes de la vecina Argelia asi como el incremento de los arrestos de candidatos que pasaron de 3500 en el 2001 a 12140 casos en septiembre del 2005 y a más de 53 280 en el 2016, habiéndose, según las autoridades provinciales marroquíes, triplicado el año pasado y multiplicándose en 12 desde hace meses, acaparó la atención de manera desmesurada de la prensa marroquí que, lejos de la objetividad que se impone pero muy cerca de los imperativos reinantes en la región, vio en la revelación, una buena oportunidad de poner de relieve los problemas que la vecina del este exporta a su país.
Todo esto para decir que el actual estado de las relaciones en el Magreb, particularmente entre Argelia y Marruecos no facilita una cooperación desinteresada y eficaz en materia de lucha contra la inmigración clandestina sino todo lo contrario.
 ¿El botón de muestra?
 Los menores que llegan a Canarias, según diversos estudios y estadísticas de las autoridades del archipiélago, proceden de los territorios de Marruecos y de Tinduf, en Argelia (saharauis). Provienen tanto de zonas urbanas como rurales en proporciones similares.
 ¿Pero quién se tomó la molestia de precisarlo?
 Por otra parte, no solo existe una mortal indiferencia hacia los esfuerzos comunes para paliar el flujo, lo que obviamente no proporciona una información fiable sobre el verdadero curso de los acontecimientos, sino y es una constatación personal, hay una clara y enigmática voluntad de acondicionar la noticia a fines puramente políticos o de otra índole. Depende más de la actitud que se tiene para con el país emisor, de tránsito o de acogida que de una responsabilidad moral o profesional o de, simplemente del derecho de informar. O sea más comentarios que relatos de la realidad.
 Por ejemplo, para alguna prensa española, detrás de cada menor llegado a España está un alto cargo o una destacada personalidad en Marruecos cuando no la máxima autoridad en el vecino reino.
 Extraño instrumento de referencia para cierta prensa española aunque en Marruecos, sin ningún sentimiento culpable ni afán de buscar circunstancias atenuantes, nos vamos acostumbrando a aquello de Platón: «seguimos la vía que sube».
 En términos reales esto equivaldría a una dialéctica grosera.
 Sin embargo difícilmente se puede disociar, por más que se intente, el fenómeno de los menores, considerado como deuda moral al de la inmigración en general que a menudo es abordado con un acento metafórico y reduccionista, repartiendo a diestro y siniestro infundadas acusaciones y disociando visceralmente una responsabilidad compartida.
 En lo que concierne específicamente a los menores no acompañados, el problema ni es distinto ni es distante. En uno de mis reportajes sobre el tema en Granada, me encontré con pequeños marroquíes, argelinos y hasta de algunos países de la ex Europa del este en su mayoría transitaron por Marruecos.
 Como testimonio de un profesional que trabajó en las dos riveras e incluso en la tercera. Me refiero a México u otro país latinoamericano y a veces en cadenas hispanas de Estados Unidos, puedo afirmar sin exageración ni demagogia que en muchos medios de comunicación estadounidenses o latinoamericanos, como Galavisión o Monitor, Informe-Red etc. la información sobre la inmigración en general, en esta parte del mundo y la de los menores en particular ha sido en todo momento y sigue siendo, paradójica e infinitamente más objetiva, más profesional y más correspondiente al verdadero curso de los acontecimientos que la de España o de Marruecos, donde la cubertura mediática del fenómeno obedece, a menudo y en múltiples y diversos órganos de prensa, a una lógica tendente a exacerbar los deseos y los temores de quienes les interesa que fuera asi.
Creo que soy de los muy pocos periodistas marroquíes que creyeron que valía la pena trasladarse a uno de los centros de acogida de estos menores en España para poder percatarse de la triste o la controvertida realidad. Fue hace un año en Granada donde, después de hablar con los responsables del centro y de pasar todo el día con los pequeños, hablando, preguntando y reflexionando, me di cuenta de lo complejo del problema y de su solución. Me di cuenta de la imperiosa necesidad de una clara voluntad de trascender los estrechos intereses políticos o a menudo partidistas y de desplegar todos los esfuerzos habidos y por haber para explorar las vías y los cauces de una solución a este problema que crece con el tiempo y se complica con la indiferencia o la diferencia calculada e instrumentalizada.
Asi lo di a conocer en una serie de reportajes en la televisión marroquí y asi fue revelado también por un equipo de la 2M, la segunda cadena de la televisión marroquí que me acompañó en Granada durante el rodaje del citado reportaje.
 Debo precisar que la autorización nos había costado el ojo de la cara como si se tratara de una razón de Estado a pesar de la extrema amabilidad y gentileza de las autoridades del centro.
 Luego siguieron muchos otros reportajes, reportes y recopilaciones de lo que se proyectaba o se publicaba en España con toques y retoques para adaptarlo a la necesidad de la realidad marroquí.
 De hecho estimo conveniente traer aquí algunas de nuestras constataciones personales que se reflejaron en nuestro posterior trabajo en la Televisión y en la radio asi como en los medios de la prensa escrita que se interesaron por el asunto:
  1. A) De nuestras conversaciones informales con los pequeños hemos descubierto la siguiente ecuación-ficción: De travesura se ha pasado a sueño y de sueño a aventura que con el tiempo, se fue creciendo y adquiriendo la gravedad que tiene hoy en día. O sea: con una increíble gracia se atreven a relatar cómo viven la extraña armonía con la incertidumbre y el suspense. O lo que igual: todos o casi todos sabían que el sueño les esperaba al otro lado de la noche en una buena cama tras una buena cena y una amable «buenas noches».
  2. B) que más del 95% de los niños marroquíes con los que hemos hablado proceden del medio rural. El resto, en su mayoría norteños de Tánger o Tetuán que querían imitar a los grandes que veían en la TVE.
  3. C) que el 70 hasta el 80% de estos niños provienen del sur de Marruecos. Sabiendo las «afinidades» del norte con España, con su lengua, su cultura y su fútbol difícilmente se pueden comprender la lógica planteada. Para ellos ver a Ronaldo, Messi o Karim Benzema no tiene precio y se les dijeron que era tan fácil. Es decir que ninguno de aquellos menores tenía una fotografía de la humanidad… la verdadera…la que rige y prevalece hasta ahora.
Pero esto ha sido y sigue siendo hoy en día una gota en medio de un océano de indiferencia e instrumentalización, como he dicho, con más evidencia para unos o menos interés para otros.
Dicho esto habrá que precisar que en Granada y antes de Granada, yo no ignoraba que el 2004, Marruecos desplegó-despliega enormes esfuerzos para controlar sus fronteras y que han permitido a los servicios de seguridad marroquíes desmantelar a unas 1. 850, redes de tráfico de inmigrantes clandestinos y el arresto de miles de personas. Tampoco ignoraba que el despliegue de más de 15 000 hombres para vigilar las costas costó-cuesta a Marruecos, según la dirección de la lucha contra la inmigración y fronteras del ministerio marroquí de interior, unos 195 millones de euros por año cuando la promesa de ayuda de 70 millones de euros de la Unión Europea sigue siendo lo que era: simple promesa sin día siguiente.
 Desde hace tiempo en algunos medios de comunicación de Marruecos, en respuesta a infundadas y a menudo mal intencionadas cuando no teledirigidas acusaciones de indiferencia marroquí para con este flagelo se recuerda que, propios y extraños, más los últimos que los primeros, reconocen que la presión sobre España ha bajado netamente y los itinerarios de los clandestinos se han desplazado, de sopetón, hacia los países del sur. Hoy las mafias del tráfico de los seres humanos y de las pateras, auténticos ataúdes flotantes en el Estrecho de Gibraltar o entre las costas del Sahara y el archipiélago canario parecen haber optado por otros cielos, debido, esencialmente a la tenaz aunque exorbitantemente costosa lucha de las autoridades marroquíes contra la inmigración clandestina.
 Evidentemente todo el mundo sabe que entre el dicho y el hecho hay mucho…. Estrecho de Gibraltar.
 Lo digo porque habrán constatado que el decrecimiento del flujo migratorio clandestino comenzó desde el 2004 y todos Ustedes saben por qué no antes.
 O sea: voluntad política: cuántos errores de lesa majestad se cometen en tu nombre.
 En cuanto a la prensa, entiendo que el déficit de conocimiento y en muchas ocasiones de desconfianza mutua cuando no de parquedad contribuye enorme y eficazmente a la agravación del fenómeno de los menores no acompañados a pesar de que unos y otros han comprendido que para poner fin a la tragedia de estos menores se debe hacer todo…todo menos creer ingenuamente que la opción securitaria es la solución.
 Y es que creer lo contrario seria, peor que un crimen…un error.
No. Para acabar con el drama de los menores no acompañados es necesaria una reflexión compartida, serena y de ser posible sincera y transparente.
 

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