LA ÍNSULA BARATARIA ESTAMPAS DE UNA ESPAÑA DESNORTADA Capítulo 32 EL IBEX MUEVE FICHAS

0
Javier Valenzuela

 

 Ya sé que las palabras son importantes, vivo de escribirlas, pero, a los efectos de este artículo, no me voy a apegar a ninguna para nombrar a los que detentan el poder en España. Así que llámenles como cada uno de ustedes quiera: sistema, régimen del 78, establishment, casta, capitalismo de amiguetes, liberalismo de  mamandurria,  Ibex  35… Deberíamos de entendernos, creo. Estamos hablando de aquellas grandes empresas y entidades financieras que controlan los medios de comunicación mayoritarios y  han tejido relaciones simbióticas con las dirigencias de los  partidos tradicionales. De esa gente que, por supuesto, también tiene estrechas relaciones de compadreo con sus semejantes allende nuestras fronteras.

Esa gente estaba relativamente preocupada hace un año por      la      situación      política      española.      El      15-M,      las manifestaciones callejeras, el desprestigio del PP y el PSOE, la deshonra de la Corona, la aparición de Podemos, los datos de las encuestas, sugerían que el sistema puesto en pie por la Transición sufría un intenso desgaste y comenzaba a formarse una fuerte corriente de opinión partidaria de un cambio en serio. La democracia nacida a finales de los años 1970 revelaba sus peores defectos: el resabio autoritario, la escasa separación de poderes, los obscenos incentivos a la corrupción, las puertas giratorias entre cargos públicos y consejos de administración, el cojitranco modelo territorial… La crisis desnudaba la falsedad del “milagro económico”, la avidez de los millonarios, el injusto reparto de las cargas fiscales, la flaqueza del Estado de bienestar, el pago de la factura por las clases populares y medias…


Algunos medios de comunicación internacionales se preguntaban si España estaba al borde de toda una revolución. El Ibex 35 –le llamaré así en adelante- sabía que no era para tanto, pero andaba preocupado. Y sus mejores cabezas se pusieron a pensar. No  creo  en  teorías conspirativas, no estoy diciendo que celebraran un congreso secreto en un hotel de siete estrellas de Dubai para elaborar una estrategia. Lo que pienso es que, en almuerzos en restaurantes de lujo, en reuniones de think-tanks y consejos editoriales, en navegaciones a bordo de yates por aguas de las Baleares, empezaron a emerger unas cuantas ideas para cambiar algunas cosas a fin de que todo siguiera igual.


El resultado es que, en esta primavera de 2015, el Ibex 35 ha movido unas cuantas piezas y eso le permite contemplar con mayor optimismo este año electoral. Para empezar, abdicó el rey Juan Carlos I. La Corona se quitó así de un plumazo el lastre en que había terminado por convertirse el monarca campechano, y pudo reclamar una nueva oportunidad. Aseado y discreto, Felipe VI aún no ha cometido ningún error grave y, por lo que veo entre mi gente, disfruta de   sentimientos   que   oscilan   entre   la   neutralidad   y la
benevolencia. El ascenso        del   republicanismo        que se registraba hace un año parece haberse mitigado.


A esa jugada le siguió una campaña de satanización de Podemos. A lo largo del otoño y el invierno, la clase política tradicional y los grandes medios de comunicación presentaron a ese partido como una terrible amenaza para la libertad, la propiedad, la soberanía nacional, la vida en el planeta, para todo. Los pecados veniales de algunos de sus dirigentes se convirtieron en crímenes mucho más horribles que el robo de miles de millones de euros por parte de los políticos, empresarios y banqueros del sistema. En el linchamiento participaron con ferocidad, como si en ello les fuera la vida, los derechistas de toda la vida y ese centro- izquierda que patrocina el Ibex 35, o sea, los Felipe González, Juan Luis Cebrián y compañía.


Parecía como si Venezuela fuera el mayor problema de los españoles: lo que debía quitarnos el sueño era la posibilidad de que nos gobernara gente vestida con chándales.

La tercera jugada –magistral- fue impulsar a Ciudadanos como una alternativa limpita de centro-derecha y también como una posible bisagra que auxilie a los desfallecientes PP y PSOE cuando sea menester. ¿Qué Susana Díaz necesita una mano en Andalucía? Ahí está Ciudadanos. ¿Qué el PP necesita otra para seguir mandando en Madrid y Valencia? Ahí está Ciudadanos. ¿Qué el próximo otoño ni el PP ni el PSOE pueden llegar en solitario a La Moncloa? Ahí está Ciudadanos para hacer una Gran Coalición a dos y, si es preciso, a tres.


Ciudadanos hasta puede servir para hacer los retoques menores a la Constitución de 1978 que permitan seguir tirando  adelante,  que  ahuyenten  durante  unos    cuantos
lustros       la      posibilidad      de un        proceso   constituyente o reconstituyente de veras.


A estas alturas, el analista se ve obligado a precisar que las cosas pueden cambiar de aquí a las elecciones municipales y autonómicas, y, ya no digamos, las generales. La estupidez de Aznar al meternos en la guerra de Irak y, luego, intentar
endosarle  a  ETA  los  atentados  del  11-M,  es  un  ejemplo  de manual de cómo pueden perderse unos comicios que se presentaban muy favorablemente. Lo principal que intenta reflejar esta instantánea es que el Ibex 35 ha sabido mover fichas.

 

(infoLibre, 6 de mayo de  2015)