La bendita Karim Addoul (Traducido del francés por M.Gharbi)

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Msallah, muy temprano esta mañana, a la hora cuando los buenos tangerinos todavía duermen, encontré a un ángel… No es muy blanco, no tiene alas, sino se parece a un ser humano, habríamos dicho a una niña…

     Surge de un cartón de embalaje, debajo de una carreta que sirve de mostrador a los vendedores de verduras. Arropada en una cobertura en andrajos, temblaba con toda su alma; sin embargo tarareaba entre sus dientes, no sé cual canción y había debido improvisar sus palabras a merced de su miseria… A la melodía chirriante se agregaba el gorgoteo innoble del hambre.
     Se frotaba enérgicamente los ojos cuando su mirada cruzó la mía… Esta mirada indescifrable, estos ojos huildizos, vieron el innomable. Se adelantó hacia mí, flotando en sus harapos y sus miasmas; hizo muecas una sonrisa y automáticamente me tendió una mano minúscula mientras que del otro valoraba apretado contra su nariz, un trapo embebido de cola y espejismos…
     Ironía del destino, esta cola que se vendía en tubos en las droguerías bajo el nombre de “Solución”, que  se hace ver el paraíso artificial.
      Se cogía en parada delante de mí, esperando su limosna, casi en la indiferencia… Los primeros vendedores habían llegado y se apresuraban alrededor de su mercancía; oí a uno de ellos dirigirse a mi pequeño ángel: “tú eres muy matutina hoy, Sayda! Ven, te traje un bocadillo… “
     Me echó una última mirada y sin esperar algunas piezas que haya podido darle reunió a su generoso benefactor.
 “Sayda”, la bienaventurado, era el nombre que le había dado su madre; Victor Hugo le había llamado Cosette; para mí era justo un pequeño ángel echado en infierno…
 
  1. Karim el 17/11/2017