La brutalidad religiosa Por: Mokhtar Gharbi   

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     Seguro que estamos viviendo una era muy oscura y muy negra, y no es la primera vez en la historia. Esta historia nos enseña que la (brutalidad religiosa) ha sido el mayor fracaso para la humanidad.

     Antes hubo una guerra, la de (las cruzadas) contra los musulmanes, se hizo con el nombre del Cristianismo, ahora hay otra guerra que se lleva con el nombre del Islam, contra los musulmanes mismos.

     Además, hay otra guerra, que nadie quiere reconocer, la guerra de los judíos sionistas, que se lleva con el nombre del judaísmo, contra los musulmanes en Palestina y en otras partes del mundo.

     Cada una de estas guerras ha sido dirigida, y se dirige por un puñado de locos, pero siempre contra el ser humano y contra la humanidad, pero también están apoyadas por mentes torcidas, extremistas y satánicas.

     Está claro que, lo que pasa en Irak, en Libya, en Seria, en Yemen o en otras partes, particularmente en Palestina,  no tiene sentido, pero nadie quiere entender que lo que pasa no tiene nada que ver con el Islam ni con los musulmanes. Allí no sólo están implicados  musulmanes, sino hay otras nacionalidades y religiones que se benefician de aquellas guerras para vender armas y para saldar cuentas con los mismos musulmanes y por medios de los musulmanes.

     Está claro que, los crimines y el terrorismo judiosionistas, no tiene nada que ver con la justicia, con la dignidad humana y con el verdadero judaísmo.

     Está claro que entre nosotros, los verdaderos cristianos, los verdaderos musulmanes y los verdaderos judíos, existe una clase de gente que no quieren que este mundo viva en paz y que la humanidad vive en dignidad.

     Lo peor de este asunto es que los malvados tienen todo el poder de manipular los asuntos del mundo, esto lo denominan con el nombre de (la política mundial), una política retrasada, torcida y diabólica.

     ¿Cómo se puede salir de este infierno y librarse de esta malvada red?

     Este es el tema más urgente en la agenda de la humanidad.