La “república saharaui”, de Tinduf para la Antártida

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El Hassan Achaabar, experto en asuntos latinoamericanos

   Alégrense samaritanos europeos. Parte de su ayuda humanitaria destinada a los campamentos saharauis de Tinduf y fraudulentamente desviada por los separatistas del Polisario, ha aparecido en Ecuador.

   La gran noticia la ha servido este lunes 3 de abril la SPS, la agencia de la “república saharaui” (RS). Por supuesto que es una gran noticia. Cómo no. En Ecuador, la RS pudo salvar la cara a todo el continente africano, siendo “la única misión africana que participa como observador en estas elecciones” (las celebradas el 2 de abril), afirma SPS desde Quito.

   Es inobjetable y no cabe la menor duda de que con tal hazaña, la RS sigue adquiriendo notoriedad y dimensión universal. Fíjense que ninguna potencia africana, desde el extremo norte hasta el extremo sur del continente, puede rivalizar con ella y muchos menos hacerle sombra.

   Esta es la gran razón por la que es “la única misión africana” en Ecuador. Y a nadie se le ocurra imaginar lo contrario. La RS se ha afianzado de tal manera que está legítimamente habilitada a asumir la representatividad africana y sustituir a históricos como Egipto, Marruecos y Etiopía, así como a otros Estados mucho más jóvenes que los primeros, pero no menos importantes como Angola, Nigeria, Senegal, Sudáfrica y Sudán.

   Pues, créanselo. Ninguno entre estos países ha merecido el gran honor de ser el invitado a “observar” las elecciones ecuatorianas. Solo la gran RS que, hoy por hoy, se afirma como la única potencia africana, está en condiciones de presumir y así se impone y lo demuestra, mantener en orden y funcionando embajadas residentes en aquellos lejanos países latinoamericanos, donde ni siquiera su mentora y madrina, la república petrolera de Argelia, está representada.

   De hecho, la RS está físicamente presente, además de Ecuador, en Cuba, Nicaragua, Panamá, Uruguay y Venezuela y muy pronto, si así se lo permite la ayuda humanitaria, la desviada por el Polisario, extenderá esta representación a la Antártida. ¿Por qué no? Los habitantes del continente blanco también reclaman y exigen a ser “observados” por la “única misión africana”.

   Con un poco de suerte, la RS logrará lo que ningún miembro de la Liga árabe: sentarse al lado de los Estados parte al “Sistema del Tratado Antártico”. Así se vengará contra estos malvados árabes que se niegan a reconocer su existencia.