Leido en CPLATAM: Sobre la intervención del Embajador de Marruecos Omar Hilale ante la IV Comisión de Naciones Unidas Por Jamal Eddine Mechbal*

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íOmar Hilal Embajador permanente de Marruecos ante Naciones Unidas

El nueve de octubre (2017), Omar Hilale, Representante Permanente de Marruecos ante Naciones Unidas en Nueva York, reiteró -durante su intervención ante la IV Comisión de la ONU- el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, principalmente al artículo 12.1. Enfatizó en la necesidad de retirar la cuestión del Sahara de la Asamblea General puesto que el Consejo de Seguridad se ocupa del diferendo.

*Jamal Eddine Mechbal es jurista, ex diplomático y columnista en medios de España y Marruecos.
Para evitar cualquier paralelismo, el mencionado artículo impone a la Asamblea la obligación de dejar de tratar y abstenerse de hacer recomendaciones sobre los asuntos que esté examinando el Consejo de Seguridad. La prohibición obligó a la Asamblea General a dejar de tratar una decena de cuestiones durante los años 50 y 60. Esto permitió al Consejo de Seguridad ejercer serenamente su responsabilidad y obligó a la Asamblea General a no interferir en su mandato.
La cuestión del Sahara es la única cuestión inscrita tanto en el Comité de los 24 (C-24) como en el Consejo de Seguridad. Es esa la única cuestión objeto de un proceso político bajo auspicios del Secretario General y de su Enviado Personal bajo el capítulo VI relativo al reglamento pacífico de la controversia.
Marruecos, representado por Hilale, reiteró con fuerza su llamamiento a la Asamblea General para dejar de actuar de manera Ultra vires y alejarse del dossier del Sahara para permitir que el Consejo lleve, sin interferencias, el proceso de negociación con el fin de llegar a una solución política negociada y mutuamente aceptable. El tema del Sahara no es un tema de descolonización sino de completar la integridad territorial de Marruecos. El Reino reintegró definitivamente el Sahara a la madre patria en 1975, conforme a las resoluciones de la Asamblea General, del Consejo de Seguridad y de la Carta de las Naciones Unidas.
Hilale recordó como Marruecos fue dividido, troceado y repartido entre Francia y España y, observó que, la recuperación de sus territorios ha sido gradual. El Embajador hizo hincapié en que los territorios de Ifni y del Sahara fueron recuperados conforme la resolución 2072 (XX) del 16 de diciembre de 1965, en la que pidió al «Gobierno de España, como Potencia administradora, que adopte inmediata­mente todas las medidas necesarias para la liberación de los Territorios de Ifni y del Sáhara español de la dominación colonial y que, con ese fin, emprenda nego­ciaciones sobre los problemas relativos a la soberanía presentados por estos dos Territorios». En 1965 el Polisario no existía y por lo tanto no podía reivindicar ningún derecho.
Argelia, según esbozó Hilale en su intervención, hace una lectura selectiva y distorsionada del derecho internacional sobre todo de la resolución 1514. Esta famosa resolución no consagró más que un solo artículo al principio de la autodeterminación de los pueblos (parágrafo 2), mientras reservó dos a la integridad territorial de los Estados (parágrafos 6 y 7). La resolución codificó este principio como un simple derecho mientras que elevó la integridad territorial a una obligación de todos los Estados, incluida Argelia. Para evitar abusos, la Asamblea General adoptó la resolución 1541. El artículo 4 de la resolución 1541 estableció que la autodeterminación no se aplica a una parte o a una región de un Estado soberano. La autodeterminación se aplica a pueblos que no tienen ningún lazo con el Estado miembro de la ONU, que son o están geográfica, étnica, cultural o lingüísticamente separados y/o distintos del país administrador. El artículo 4 no se aplica al caso del Sahara marroquí porque no se corresponde con ninguno de los criterios mencionados. De tal modo, Argelia ha distorsionado los principios y las resoluciones de las Naciones Unidas insistiendo en la autodeterminación en el Sahara y subordinándola a un referéndum. Este mecanismo no es mencionado ni en la resolución 1514 ni en la 1541, tampoco en la resolución 2625, siendo estas las piedras angulares de la Asamblea General en esa materia.
El embajador explicó que las dos resoluciones citadas ofrecen cuatro soluciones para la autodeterminación: independencia, asociación, integración o cualquier otro estatuto político libremente decidido. La elección del mecanismo de consulta de la población ha de ser fijado entre las partes mediante negociación. Hilale ofreció datos reveladores, a saber: en los 64 casos de controversias relativas a territorios no autónomos tratados por la ONU desde 1945,  solamente cuatro fueron resueltos mediante referéndum. De esos cuatro, dos terminaron en guerras civiles fratricidas. Lo anterior deja en evidencia los riesgos de ese mecanismo. En el caso del Sahara, el referéndum está enterrado definitivamente. El propio Kofi Annan concluyó en su informe (S/2000/131 parágrafo 32) la inaplicabilidad del Plan de Arreglo de 1991 y, por consiguiente, la realización del referéndum. El Consejo de Seguridad también descartó el referéndum hace 17 años y su posición es favorable a una solución política negociada y mutuamente aceptable.

El Consejo de Seguridad ha determinado -en 12 resoluciones sucesivas adoptadas desde 2007- los parámetros para una solución política:

  • La solución solo puede ser política, mutuamente aceptable y negociada sobre una base realista y un espíritu de compromiso.
  • El Consejo de Seguridad ha reiterado constantemente el carácter serio y creíble de la iniciativa de Autonomía propuesta por Marruecos.
  • El Consejo de Seguridad ha reconocido el carácter regional de la controversia y ha hecho el llamamiento explícito a los países vecinos, principalmente a Argelia, para que haga una contribución importante en el proceso.
Hilale documentó de manera contundente el papel desempeñado por Argelia en el origen y en la pervivencia del diferendo del Sahara. El representante marroquí también detalló la implicación de Argelia tanto en el fracaso de una solución africana cuando hizo admitir a la RASD en la OUA (1984), como en el origen del fracaso del Plan de Arreglo al insistir en incluir a ciudadanos subsaharianos. Además, Argel se opuso abiertamente al Acuerdo Marco propuesto por James Baker en 2002, Acuerdo que Marruecos había aceptado.
Argel ha movilizado ingentes recursos financieros y diplomáticos para contrarrestar la propuesta de Autonomía que presentó Marruecos ante el Consejo de Seguridad en 2007 y sigue direccionando al Polisario en oposición a la propuesta marroquí vaciando de sentido el proceso político. Por si fuera poco, continúa oponiéndose a la realización de un censo en Tinduf por temor a que la comunidad internacional descubra que la verdadera cifra no alcanza a reunir una población de 30 mil individuos en ese territorio.

«Argelia es el origen de esta controversia regional. Es Argelia la que tira de las cuerdas por detrás del telón. Es la que obstruye los esfuerzos de la ONU para alcanzar un arreglo. Es Argelia el campeón del NO a todas las buenas iniciativas. Es Argelia la que cierra sus fronteras con Marruecos desde hace un cuarto de siglo. Es la que congela la UMA a causa de la controversia sobre el Sahara, hipotecando así la integración regional tan aspirada. Es la que llevó una campaña contra la vuelta de Marruecos a su familia africana. A Argelia le decimos que asuma sus responsabilidades y que se siente en la mesa de negociaciones. El éxito del proceso político pasa imperativamente por la implicación plena de Argelia. Esto no es una convicción de Marruecos, sino de varios Enviados Personales del Secretario General sobre el Sahara que concluyeron que la solución no está en Tinduf con el Polisario sino en Argel y únicamente en Argel».

El embajador Hilale afirmó que, a pesar de los obstáculos, Marruecos está decidido a aplicar la regionalización avanzada en el Sahara como preludio de la Autonomía. Para tal fin, adoptó un nuevo modelo de desarrollo con un presupuesto de 8 mil millones de dólares porque Marruecos está convencido que el desarrollo de la región no debe quedar a la merced y como rehén del bloqueo de un proceso político. Todo lo contrario a la miseria y a la desesperación que reinan en los campamentos de Tinduf.
Marruecos ofrece prosperidad, libertad y esperanza a sus provincias del sur. Las elecciones regionales y legislativas de 2005 y de 2016 consagraron la adhesión indefectible de la población del Sahara al proceso democrático, al fortalecimiento del Estado de derecho y al respeto de los derechos humanos. Estas elecciones han sido calificadas por las Naciones Unidas como transparentes, sin registrar ningún incidente y llevadas a cabo en una atmósfera de calma.

«En sentido opuesto al clima democrático y de desarrollo del que se beneficia la población del Sahara marroquí, nuestros ciudadanos secuestrados en los campos de Tinduf, están sometidos diariamente a la humillación, a la privación de derechos y a la violación masiva de sus libertades. Peor aún, Argelia se deshizo de sus responsabilidades internacionales, como país de acogida, en favor de un grupo armado de separatistas, el “Polisario”, que propaga el terror y militariza a ultranza los campos que deberían ser exclusivamente civiles. La situación en los campos es única e inicua. Se trata de la única población -en campos de refugiados- donde el número es un misterio para la comunidad internacional y es un secreto bien guardado por Argelia. Con ello, el país de acogida viola la legalidad internacional, el derecho humanitario y las resoluciones del Consejo de Seguridad. La población de esos campos está privada de la ayuda humanitaria ofrecida por los donantes responsables, las ayudas son desviadas fraudulentamente por los responsables argelinos y del “Polisario”, como registran los informes de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) de la Unión Europea, el de HCR y del PAM».

El embajador Hilale reafirmó enérgicamente la adhesión de Marruecos a los principios del respeto a la soberanía, la integridad territorial y la unidad nacional de los países. El Reino de Marruecos mantiene su convicción en la defensa de su Sahara y se mantendrá al lado de todos aquellos que reivindican dichos principios en la defensa de sus países.
*Jamal Mechbal es jurista, ex diplomático y columnista en medios de España y Marruecos.
Un artículo para CPLATAM -Análisis Político en América Latina-
Octubre, 2017