« Lo menos expresado y más expresivo » Tetuán pionera y ejemplar en todo Marruecos: Los peatones tienen la preferencia

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Mokhtar Gharbi redaccion de Tànger

 

 Un estado único y excepcional observado y que llama la atención de los  visitantes a la ciudad de Tetuán, mientras recorren sus calles y sus rutas,  es el comportamiento de los usuarios de la carretera, ya sean conductores de automóviles o peatones.

    En la « Paloma Blanca », los conductores no usan sus señales sonoras de sus coches, excepto en casos de extrema necesidad, pero la observación más llamativa es el estricto respeto a los peatones. Es suficiente para que un hombre empiece a cruzar la calle hasta que los vehículos se detengan dejándole pasar tranquilamente.
   Otra observación, es que los peatones a menudo cruzan la calle en sus propios pasajes. Es un comportamiento civilizado, producto de una cultura establecida en la conciencia de los tetuaníes desde la infancia.
   « Nuestros padres nos han enseñado que los peatones  tienen derecho a prevalecer sobre el camino, pero tienen que hacerlo en los pasillos peatonales”, dice una mujer.
     En Tetuán, los conductores de los vehículos mantienen sus nervios muy calmados. A pesar de la congestión del tráfico en el centro de la ciudad, no recurren al uso de las alarmas de sus automóviles en el semáforo, a menos que el conductor de la primera filase demore demasiado. Los peatones pasan cómodamente.
    Esta cultura de respeto por el otro está cultivada en la mente de la gente de esta ciudad norteña histórica, que no existe en ninguna otra parte de Marruecos.
    Los peatones en Marruecos son considerados entre los grupos menos protegidos usando las carreteras, con más de 1.000 muertes al año, el 28% del total de muertos y más de 20.000 heridos, más del 20% del número total de heridos.
    Cabe señalar que, lo dicho sobre Tetuán es totalmente diferente de lo que pasa en su vecina Tánger (50 Km entre las dos ciudades). Aquí en Tánger la mayoría de los importantes ejes de circulación al tráfico de coches y peatones carecen de cualquier señal que regula los derechos de las dos partes. O sea, un auténtico caos que cosecha varias vidas cada mes. Hasta el punto de que, dentro de la ciudad, puedes caminar más de 200 metros sin poder cruzar de un lado a otro. Más que eso, en la misma área urbana existe distancias de casi 1.000 metros sin ninguna señal para que crucen los peatones.